Juego de Imaginación

Publicado por Hikari | Etiquetas: | Posted On domingo, 18 de marzo de 2012 at 22:20

Bueeeno, he estado a punto de dejar de escribir esta entrada, porque hoy he estado de limpieza y de cocinillas, de celebración anticipada del día del padre, y por la tarde tenía planes que al final se me han cancelado, así que saco un ratete para escribir :D

¡Respuesta!
  • Sois de los míos, seeeeeh!! jajaja Cuando alguien te toca la moral es mejor demostrarlo con una mirada con mala hostia que con mil insultos xDD
Y nada, vamos a escribir ahora! Espero tener tiempo porque luego vuelvo a tener planes (soy una chica ocupada 8D jajaja). A ver qué me invento hoy! (empecé a escribirlo ayer sábado, pero me quedé sin tiempo, por eso la entrada sale un día más tarde =.=)

     Arisu apretó sus puños al ver al chico aquél. Sabía que quizá tampoco tenía motivos para odiarle tanto, pero simplemente no lo soportaba. Y todos aquellos sentimientos se reflejaron en su mirada, fulminante, que desmenuzaban cada pedazo de aquel chico. Mientras se marchaba el chico, desvió la mirada hacia la tercera persona parlanchina que había en aquella mesa. Al ver aquella mirada se quedó quieto y frunció el ceño con incomprensión. Tras unos segundos de aguantarse la mirada, Arisu volvió de nuevo a los problemas de matemáticas. Aquel chico, al recordar quien era ella, sonrió y resopló. Al escuchar el ruido del aire saliendo de su nariz, Arisu lo volvió a mirar.
     – ¿Qué? – preguntó ella, molesta.
     – Nada, nada – aquel chico alzó las manos a modo de rendición, y se marchó con la misma sonrisa divertida que tenía aquel lunes en la sala de música. Después de eso se marchó.
     Arisu se volvió a la mesa, apretando los dientes y gruñendo. Daiki y Mio la miraban confusos, pero no sabían si preguntar, porque parecía como un gato rabioso que a la mínima ataca a cualquiera.
     – ¿Arisu? – preguntó mio con un tono de voz suave.
     – ¿Eh? – Arisu abrió bien los ojos. Se sintió avergonzada de su comportamiento, y le entró la risa nerviosa. – No es nada... Es que... Tuve un pequeño roce con ese chico.
     – ¿Roce, eh? – preguntó Daiki con una sonrisa divertida y levantando las cejas. Pero el rostro inexpresivo de Arisu le hizo abandonar esa actitud a la fuerza. Mio se tapó la boca, aguantándose la risa. – ¿Mio?
     Mio era incapaz de decir nada. Simplemente juntó las palmas de sus manos delante de su nariz a modo de disculpa, mientras sus hombros temblaban por la risa. Arisu suspiró antes de dibujar una leve sonrisa. Tras este pequeño momento, siguieron haciendo problemas de matemáticas.
     Llevaban ya mucho rato haciendo problemas, y Arisu sentía que cualquier problema que le pusieran ahora, lo podría solucionar sin vacilar ni un instante, y se sentía feliz por eso. Se despidieron de Daiki y luego regresaron las dos al dormitorio. Por el camino, Mio le preguntó por el chico de la biblioteca, y Arisu se sintió, de algún modo, obligada a contarle lo sucedido.
     – ¿Te dan miedo las arañas? – preguntó sorprendida. Arisu asintió con la cabeza un poco avergonzada. – ¡A mí también! Recuerdo que una vez que nos fuimos de colonias con el colegio a una casa rural, no paraban de salir arañas por los rincones... ¡Desde entonces me dan mucha grima!
     Arisu sintió el apoyo que Mio le intentaba dar, y sintió su corazón cálido. En ese momento pensó que era muy injusto que Sakura y el resto hablaran mal de ella, y que incluso la propia Arisu se hubiera alejado de Mio en presencia de las otras.
     – Eres muy buena, Mio – Arisu dirigió la vista al suelo del autobús y cerró los ojos, mientras sonreía. Mio no sabía por qué decía aquello, pero se sentía halagada.
     Por fin llegaron al dormitorio, y ya se despidieron, marchándose cada una a su habitación. Nada más abrir la  puerta, Chie prácticamente saltó sobre Arisu, buscando auxilio en el mar de aburrimiento en el que se encontraba por los estudios. Se sentaron a hablar, y Chie le enseñó su libreta, con miles de frases divertidas para la canción. Ninguno de los versos que escribió tenían relación con el anterior, sólo se había dedicado a escribir lo primero que le venía a la cabeza, procurando, eso sí, que rimara.
     – Ha sido una tarde productiva, ¿eh? – dijo Arisu entre risas.
     Las dos chicas se dedicaron a cantar y reír hasta la hora de la cena. Estando en la mesa con Mayu y el resto de chicas, Arisu no paraba de recordar la canción tan absurda que estaban montando, y se reía sola.
     – Pareces muy contenta hoy, Arisu – comentó Mayu, contagiada de la felicidad de Arisu.
     – Ha sido un día divertido – Arisu no podía quitarse la sonrisa de la cara..
     – Ajá... – Mayu sonrió con una sonrisa tan amplia que casi se le podía ver todo el arco dentario. Miraba a Arisu divertida, apoyando su cabeza sobre su mano derecha.
     – Ya estás pensando otra vez cosas que no son... – suspiró.
     Mayu rió, y el resto de chicas sintió curiosidad. Mayu quería contarlo, pero cada vez que abría la boca, Arisu saltaba sobre ella, para hacerla callar, repitiendo una y otra vez que todo lo que dijera ella era mentira.
     Al día siguiente, Chie tuvo que despertar a Arisu, a quien se le habían pegado las sábanas. Se incorporó en la cama de un salto al ver la hora que era. Chie partió hacia el instituto mientras Arisu se arreglaba lo más rápido que podía. Cogió la bolsa y salió corriendo, pudiendo alcanzar a Chie en la parada del bus.
     – No te has peinado, ¿a que no? – Chie rió, señalando su cabello. La respiración de Arisu se cortó al acordarse de su pelo, y poniendo sus manos en garra, se peinó como pudo. – Toma anda – dijo, mientras le ofrecía una goma de pelo –, así será más fácil disimularlo.
     Arisu se recogió el pelo en una coleta de caballo. La apretó fuerte para sujetar bien el pelo, y miró a Chie pidiendo su opinión sobre cómo le había quedado. Chie levantó su pulgar dando su visto bueno.
     Por fin llegaron al instituto. Se despidieron en el pasillo, y cada una entró en su clase. Era la primera vez que entraba en el aula y había tanta gente ya dentro. Saludó a Mayu con la mano y luego se sentó en su asiento.
     – Buenos días – dijo Mio alegre, como siempre. Arisu le devolvió el saludo. – Que... te quería comentar algo... – su rostro alegre empezó a mostrar cierta preocupación. – Es que... hoy he quedado a comer con mi hermano... así que....
     – Ah, bueno – Arisu sonrió, aliviada, pensando que sería algo más grave que eso. – No te preocupes, ya comeré en la cafetería. – Mio sonrió ante su respuesta. Al parecer, pensaba que tal vez Arisu podría enfadarse por no contar con ella para la comida.
     – Si quieres puedes venir, ¿eh? No es que no quiere que vengas, ¿sabes? – Mio intentaba demostrarle que no le importaba que su presencia allí.
     – Gracias, pero no quiero molestar – Arisu volvió a sonreír y Mio le devolvió la sonrisa.
     A la hora del almuerzo, se sentó, como siempre, con Mayu, Sakura, y el resto de chicas. Pasó un buen rato, sin embargo, aquel grupo de chicas, todas ellas excepto Mayu, empezaban a resultarle un poco cargantes. Después de comer, regresaron a clase. Por el pasillo, mientras se dirigían a las aulas, a Arisu le pareció escuchar su nombre. Al girarse, vio a Mio, con su mano levantada, pero con los dedos encogidos, como si hubiera frenado su impulso de saludarla. Su rostro también reflejaba la misma ansiedad que sus manos.

Mio quería hablar contigo, pero estando rodeada Sakura y el resto, se ha sentido cohibida y ha preferido callar y eliminar cualquier rastro de alegría. Su rostro de cachorro abandonado hace que se te encoja el corazón, pero, por otro lado, estás rodeada de quien estás, y Mayu te avisó que no les haría precisamente gracia que te relacionaras con Mio. ¿Qué haces?

  • La saludo con disimulo y sigo caminando con Mayu y el resto.
  • Me disculpo con las chicas y me voy a hablar con Mio.

Hala, ahí tenéis xDD Una... ¿facilita? xD







© Hikari

¿Soy... soy importante? xDD

Publicado por Hikari | Etiquetas: | Posted On jueves, 15 de marzo de 2012 at 9:57

¡Casi me da algo! xDDD Estaba en google reader con mi nueva cuenta, que no tengo ningún blog seguido todavía, pero me salen algunos (los más vistos creo, no sé), y veo uno de cocina, y yo, "ay que bien!", y veo otro de la importancia de las luces según donde estén... y voy bajando y bajando y de golpe hay una imagen que me resulta muy, muy, muy, muuuuuuuuuy familiar... Pero no lo tenía claro xD
Me meto en World of Hikari y mis sospechas se confirman xD Éste es el blog que he visto, y ésta es la entrada de mi blog.

¡La cabeza de la última foto es la que yo hice en el tutorial! xDDD Me ha sorprendido mucho ver la cabeza calva de Kaito ahí empotrada entre tanto foco xD Pero ahí está, mi chiquitín *v* jajajaja

Y nada, ya está, es que lo he visto y tenía que contarlo xDD


Hikari

Haciendo cambios

Publicado por Hikari | Etiquetas: | Posted On miércoles, 14 de marzo de 2012 at 11:00

Hey!No sé si sabéis que un día de cabreo con hotmail me hice una cuenta de gmail en plan cachondeo que se llama "paracuandohotmailnofuncione", y por ser gmail esa pasó a ser la cuenta de blogger... Quiero borrarla, porque ya ves tú de qué me sirve xD Pero... ahora si la borro se me va el blog a tomar por culo, por lo que me he añadido a mí misma con otra dirección de correo como otra autora más jaja (aunque ya me he puesto de admins jeje)
Pero entonces... al borrar la cuenta de gmail después también supongo que desaparecen todos los blogs que yo seguía... Así que si veis en algún momento que os sigue alguien nuevo que se llama "Hikari" (aunque todavía no he decidio si mantener ese nick o no, aunque aquí seguiré firmando como tal jeje) con un avatar diferente (porque eso sí lo cambiaré), soy yo xD Y aún no sé si le cambiaré el nombre también al blog (aunque eso ya.... me lo tengo que pensar mucho jajajaja)

Supongo que también tendré que añadirme a World of Hikari, porque sino también perderé el blog, y aunque ya ni entro ni nada es como "y si un día me siento nostálgica... y no puedo entrar? T^T", así que nada jajaja

Y ya está, sólo era eso, que supongo que por aquí no debe de pasar nada, pero por si las moscas, yo aviso jejeje


Hikari

Influencias hacia la vida real

Publicado por Hikari | Etiquetas: | Posted On martes, 13 de marzo de 2012 at 18:14

No, no me voy a poner a filosofar, tranquilos xD Esta entrada es básicamente por aburrimiento xD
Hace menos de una semana, creo que fue un viernes, en el metro, que vi a un chico super empanaísimo, pero que tenía además tantas ojeras que daba miedo sólo mirarlo... Ayer, por la calle me encontré a un tío, que claramente no era el mismo del metro, justamente con la misma cara. Fue entonces cuando un pensamiento golpeó mi mente: Apathy Syndrome. Para los que no sepáis que es, es un tipo de "enfermedad" por la que se ven afectados los habitantes de Tatsumi Port Island, del juego Persona 3. No sé, me vino ese pensamiento y me dio la risa a mí sola xD
A partir de ahí, empecé a desvariar y pensar qué pasaría si de verdad fuera eso lo que pasara, si mi antiguo instituto a las 00 se transformara en una torre que llegara hasta la luna, y que sólo unos cuantos afortunados o desgraciados (según como se mire xD) sabemos lo que de verdad pasa, y nos toca salvar el mundo... Fue muy entretenido pensar en todo ello hacia el ambulatorio jajaja
Pero... lo bueno es que hoy en el metro me he encontrado a un hombre con la misma cara!!! Y de nuevo me ha venido ese pensamiento xD Esto hace que me plantee ya cosas... le he dicho a mi novio por el móvil xD Me hace mucha gracia sacar teorías de estas de nowhere, es muy divertido xDD Al próximo que vea con esa cara me planto en mi instituto a las 00 a ver qué coño pasa, a ver si de verdad existe una hora de más xDD

Esto también me ha recordado... cuando empecé a jugar al Persona 4, un día que estaba lloviendo pensé "Ostras, de aquí unos días morirá alguien..." Soy lo peor xDD


Y nada, ya está, sólo quería avisaros que si véis a alguien pálido, con ojeras y con cara de empanado empecéis a vigilar qué pasa en vuestro instituto a partir de las doce de la noche xDDD



Hikari

Juego Imaginación

Publicado por Hikari | Etiquetas: | Posted On sábado, 10 de marzo de 2012 at 17:34

Hola hola!

Siento haber estado tanto tiempo sin escribir, pero es que he estado con cosas de la uni y luego durante la semana estuve con una migraña del copón. El estrés acabará conmigo... por suerte, ahora tengo dos semanas sin prácticas, así que podré descansar más =w=

En fin, recordaros que el concurso está en marcha! :D Podéis verlo todo en el botón del lateral que pone HikariTV jejeje Iba a hacer uno para el concurso, pero no sabía como hacerlo y digo, pues ná xD Algunos de vosotros ya me habéis enviado mail (en realidad, sólo una persona jaja), así que ya sabéis, podéis ir mandando cuando lo tengáis pensado ^^

Y nada, ahora vamos con el juego, que la semana pasada no hubo por los motivos del primer párrafo =.= Para compensar intentaré hacerlo más largo, a ver que saco de mis sesos dormidos jajaja (inyectando café vía endovenosa... xD)
  • Tuvimos un empate, pero como a Nana se le olvidó votar, y luego dejó su comentario, pues cuento su voto y así desempatamos jeje. Por lo tanto, Arisu no le contará nada a Mayu.
     Arisu vio a Mio hablando con Narahashi. Mientras hablaba con Mayu, su mirada se desviaba hacia los otros dos hablando. Intentaba disimular la sonrisa maliciosa que confirmaba que sus planes avanzaban por sí solos, aparentemente más rápido de lo que ella jamás habría pensado, ya que no se imaginaba que ninguno de ellos dos pudiera dar un paso para hablar con el otro sin haber un tercero. Pero conociéndolos de tan poco tiempo, estaba claro que había asumido cosas que podían no ser ciertas. "Mejor", pensó Arisu, porque eso quería decir que sólo había tenido que dar un pequeño empujoncito para que Mio y Narahasi conectaran.
     – ¿Me estás escuchando? – preguntó Mayu un poco molesta, chasqueando sus dedos delante de la nariz de Arisu.
     – ¿Eh? S-sí, perdona. Es que me he empanado un momento... – Arisu parpadeó tres veces seguidas rápidamente y sacudió la cabeza, para borrar momentáneamente a los otros dos de su cabeza. – Me hablabas de... – y movió sus labios entendiéndose claramente el nombre de Hayame.
     Mayu siguió explicándole a Arisu sus problemas amorosos. Arisu seguía pensando que el chico bebía los vientos por Mayu, pero su actitud era tan confusa que las hacía dudar a ambas.
     – Total... que no sé que pensar – dijo Mayu tras un largo suspiro.
     – Bueno, deja que las cosas sigan su curso... más no puedes hacer. O sí – dijo asintiendo ella misma en respuesta a sus pensamientos, mientras abría bien sus ojos y desviaba la mirada al vacío.
     Mayu la miró, y cuando Arisu la miró fijamente a los ojos tras un rato de reflexión interna sobre sus posibilidades, Mayu pudo ver a través de ella y entender claramente lo que pensaba.
     – ¡No le voy a decir nada! – exclamó de repente, alzando la voz más de la cuenta, y avergonzándose después por ello. Inmediatamente, al sentir la presión de las miradas de confusión de la gente de la clase, Mayu bajó el tono de voz. – Hasta que no vea algo claro no quiero decirle nada. Si me dijera que no luego me moriría de vergüenza.
     A Arisu le hacía gracia que la chica que siempre parecía tan lanzada en cuanto al resto del mundo se refería, cuando se hablaba de Hayame se volvía tímida y frágil. El profesor de matemáticas entró entonces en clase, y Arisu decidió terminar su conversación con Mayu encogiéndose de hombros y lanzando una sonrisa, que en conjunto significaba "Tú misma".
     – Bueno, chicos, – empezó diciendo el profesor Hiroyuki para iniciar la primera hora del día – recordad que la semana que viene tenéis los exámenes. Espero que estéis estudiando mucho.
     Un pequeño murmullo colectivo invadió el ambiente de la clase. Arisu cayó a altas velocidades de su pequeño mundo a la cruda realidad, bajando la cabeza y golpeándola contra la tabla de la mesa.
     – ¿Tan mal lo llevas? – escuchó que le preguntaba una vocecilla a su derecha. Giró la cabeza hacia Mio. Puso morritos y Mio sonrió divertida por la cara de Arisu. – Bueno... si quieres ayuda en matemáticas, Narahashi me ha dicho que me ayudaría con algunas cosillas, así que si quieres venir a la biblioteca esta tarde, seguro que no hay problema.
     La sonrisa tan sincera de Mio hacía que todo pareciera tan fácil que le daban ganas de aceptar de inmediato. Pero entonces pensó que quizá interrumpiría una situación que podría hacer avanzar sus planes. Se quedó callada, pensando, primero, en si ir o no ir, y luego en lo que podría pasar si no iba. Y como, quizá por el sueño, quizá por la necesidad de aclarar sus dudas en matemáticas, su mente no llegó a sacar ninguna escena que fuera indicativa de progreso amoroso, finalmente aceptó la oferta, siempre y cuando Narahashi estuviera de acuerdo.
     Aprovechando el todavía murmullo colectivo, Mio aprovechó para invitar a Arisu a comer ese día, al igual que hicieron el día anterior. Al parecer, ya tenía algo planeado, porque llevaba comida para las dos. O quizá, la comida que siempre tomaba con su hermano había decidido compartirla con ella, haciéndole gastar el dinero al chico en el pobre menú de la cafetería. Dudaba en si aceptar o no, pero de nuevo, se sintió absorbida por la inocencia que irradiaba, aceptando la invitación.
     Cuando llegó la hora, fueron a su escondite detrás de la biblioteca, y allí charlaban de todo un poco mientras comían. Lo que había preparado Mio no era nada particularmente especial, un almuerzo normal, pero su sabor era tan delicioso que lo hacía parecer un plato exquisito.
     – Ojalá Ebisawa nos enseñara a hacer cosas así en el club... – dijo Arisu con sus ojos cerrados y los palillos apoyados en sus labios, después de saborear un trozo de tortilla. – Desde el primer día que hablé con ella del club tengo la sensación de que no sabe cocinar. Las dos chicas se rieron. Arisu la miró y cambió de tema de manera no muy sutil. – ¿Seguro que está bien que vaya hoy con vosotros a la biblioteca?
     Mio se quedó un poco parada. Por la manera tan directa en la que había sacado el tema, tuvo que pensar durante unos segundos para que su cerebro procesara la pregunta de Arisu.
     – ¡No hay ningún problema! – exclamó Mio con su sonrisa de siempre – ¿Por qué ibas a molestar?
     Arisu no pudo pensar una respuesta conveniente para esa pregunta. Por suerte, algo hizo que se abandonara el tema de forma repentina.
     – ¡Ryoji! – exclamó Mio. Estaba en la ventana de la biblioteca, la misma por la que había saltado Arisu el día anterior, observándolas con una cara inexpresiva. Mio parecía molesta por su presencia allí.
     – Pobrecito, – dijo Arisu, mientras se llevaba otro trozo de comida a la boca. Sin haber terminado de masticar, prosiguió – igual echa de menos tu comida. Es como un perrito, le falta tener el bol entre los dientes.
     Arisu había visto el día anterior como Mio trató a su hermano, y decidió hacer una pequeña broma sobre él para aliviar el mal sabor de boca que se le quedó tras la aparición de Ryoji. Mio la miró y empezó a reír a carcajadas tras imaginarse a su hermano tal y como lo había descrito Arisu. Aún risueña, cogió una de las bandejitas de comida y fue hacia él. Arisu la miró como se marchaba, pero decidió no contemplar la escena de los dos, para que no hubiera malos pensamientos, por lo que siguió saboreando la deliciosa comida de Mio. Regresó tras un par de minutos, sonriendo divertida. Su hermano también se había marchado.
     – Me encanta tomarle el pelo – dijo con una ligera risa.
     Después de esto, siguieron hablando. Cuando sonó el timbre, recogieron todo y regresaron a clase. Iban por el pasillo charlando cuando Arisu pudo ver unos pocos metros por delante a Mayu, Sakura y el grupo de chicas. Sin saber por qué, le dio un vuelco el corazón. Recordó las palabras de Mayu "no creo que a las chicas les haga mucha gracia", refiriéndose a tratar con Mio y Narahashi.
     – Me adelanto, ¿vale? – su boca se movió sola, ni siquiera le dio tiempo a pensar las palabras correctas.
     Mio, sorprendida, finalmente asintió con su sonrisa de siempre, y Arisu pegó unos cuantos brincos hasta llegar a Mayu y el resto. No se sentía bien con eso, sabía que no había hecho lo correcto, pero no pudo controlar la situación. Pasaron por delante de un grupo de tercero. Arisu estaba sumergida en sus pensamientos, alicaída, sintiéndose mal por su comportamiento, cuando el murmullo de sus compañeras la hizo volver.
     – ¡Míralo, ahí está! – exclamó en voz baja Sakura.
     Entre el grupo de gente estaba Ryoji Fukuyama, el hermano de Mio, charlando con sus compañeros de curso. Entre ellos estaba Kaneko Uboshita, la chica de 3º que conoció Arisu el primer día en el club de cocina. Parecía llevarse bastante bien con Ryoji. "Quizá están saliendo" pensaba para sí, sin darse cuenta de que, al igual que el grupo de chicas con el que iba, estaba mirando en esa dirección. Estaba tan sumergida en sus pensamientos, que ni siquiera fue consciente de la sonrisa gentil que le regaló el hermano de Mio. Por suerte, el resto de chicas estaba allí para informar de lo sucedido, aunque con una visión demasiado subjetiva.
     – ¿Nos ha sonreído? – comentaban las chicas felices y nerviosas, llenas de la emoción del momento.
     – ¿Qué ha pasado? – preguntó Arisu, confusa, tras volver con el resto del mundo a la Tierra. Mayu se reía mientras comentaba, asintiendo con la cabeza, que sus amigas necesitaban un novio.
     Pasaron las horas, y Arisu se encontraba en la biblioteca con Narahashi y Mio, frustrada por los problemas de matemáticas que había sido incapaz de hacer el día anterior. Narahashi se liaba un poco con las explicaciones, no porque no supiera lo que hacía, sino porque buscaba la forma más sencilla de explicarlo y no encontraba las palabras. Pero tras un rato intentándolo, consiguió que Mio y Arisu solucionaran un par de problemas difíciles por ellas mismas.
     – Uah, Narahashi, qué bien – comentó Arisu aliviada –. Ayer te juro que me podría haber quedado calva intentando solucionarlo.
     – Me alegro, je, je – rió tímido, pero a su vez satisfecho por el trabajo bien hecho. – Esto... P-podéis llamarme Daiki si queréis – dijo, un poco inseguro de sus palabras. – Es que os veo que os llamáis por el nombre de pila, pero a mí me llamáis por el apellido. Es como... no sé, je, je.
     Las dos chicas se quedaron paradas, puesto que ninguna de las dos había pensado en ello. Quizá Narahashi no era tan tímido como Arisu pensaba, y era su lado sensible, que le hacía buscar siempre las palabras adecuadas para cada situación, lo que le hacía parecer tan introvertido.
     – Ningún problema – dijo finalmente Mio, con su sonrisa inocente habitual.
     – ¡Haberlo dicho antes! – exclamó Arisu más divertida que su compañera, con un tono de voz lo suficientemente alto como para llamarlo exclamación, pero lo suficientemente bajo como para que no le llamaran la atención en la biblioteca.
     Daiki seguía con sus explicaciones, cuando de repente, un estudiante se acercó por detrás de ellos.
     – Perdonad, ¿podéis bajar el volumen? Es que empieza a molestar...
     Mio se disculpó educadamente, aunque ella estuviera casi siempre callada. Daiki también se disculpó. Arisu se había quedado como sus compañeros se disculpaban, y ni siquiera había mirado todavía al chico. Cuando le vio la cara, un escalofrío recorrió todo su cuerpo. El chico estúpido que tocaba el violín en la sala de música, que tanto la hizo de rabiar, era el mismo que les había hecho callar.

CHAN CHAAAAN Os quejaréis de largo! xD Hay muchas cosas que he escrito que he pensado "Aquí vendría bien una pregunta", pero he seguido y seguido hasta que ha llegado él. No por nada en especial (ni siquiera tenía planeado que apareciera xD), pero como sé que os gustan estas cosas, pues eso jajaja

¡Pregunta!
Aquel a quien consideras algo así como tu enemigo ha tenido el valor de venir y mandaros a callar, cuando a penas levantabais la voz para hablar. Y encima con el tono prepotente de siempre. Tus amigos se han disculpado, pero a ti se te han atravesado las palabras en la garganta. ¿Qué haces?
  • Si piensa que va a recibir una disculpa por mi parte va listo. Yo sigo con lo mío y que se pire.
  • Le dedico mi mejor mirada, asesina, por supuesto, para que se note bien que LO ODIO A MUERTE.
  • Me disculpo con el mismo tono de prepotencia e indiferencia con el que me ha hablado él.
  • Me disculpo cortésmente para que se vaya y nos deje en paz.

Y nada, eso es todo jajaja


© Hikari