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Juego de Imaginación

Publicado por Hikari | Etiquetas: | Posted On domingo, 15 de septiembre de 2013 at 23:30

Bueno, hacía ya 3 semanas que no escribía el juego. He estado un poquito de bajón estos días (gente que no habla, gente que no escucha, la salud y la tontería crónica de mi cerebro), pero como mi shuka es taaaaaaan requetemona pues por ella traigo el juego hoy :) COSITA! xDD

Voy a ir por faena, porque últimamente el blog me tiene un poco descontenta... Así que no voy a soltar tantas subnormaladas como siempre ;)

      —Bueno, yo creo que si aún sientes algo por Fukuyama deberías decirle que no. Si no estarías haciendo lo mismo que hizo él. “Eres muy buen tío y por eso te digo que sí”.
      —Tienes razón —rió ella.
      —¿Puedo preguntar quién es? ¿Lo conozco? —en estos momentos se sentía un poco como las dos espectadoras de su vida, que la miraban siempre con ojillos brillantes cuando se le acercaba algún chico. Y era divertido, la próxima vez no podría enfadarse con ellas.
      —Pues no creo que lo conozcas —se la veía algo avergonzada.
      —¿Cómo es? —se apoyó sobre sus manos, mirándola expectante.
      —Pues tiene el pelo un poco revuelto, lleva unas gafas redondas… No sé —reía tímida. Aquella descripción le resultaba extrañamente familiar, y gritaba por dentro rogando equivocarse—. Es del club de arco.
      “¡Maldición!” pensó. Estaba casi segura que se trataba de Aki Hayame, el chico que le gustaba a Mayu… “¡Aaargg! Menos mal que le he dicho que le diga que no” un montón de sentimientos empezaban a roerla por dentro. ¿Debía hablar con Mayu? ¿Contárselo a Uboshita? ¿O debía callar y dejar que la historia siguiera su curso?
      —No me suena —dijo con una sonrisa fingida.
      El timbre del horno la salvó de la encrucijada de sentimientos en la que se encontraba en ese instante.
      Intentó olvidarse de todo aquello y pensar en Chie, ya que si no el pastel que debía decorar para ella sería una expresión de sus emociones, y podría ser un auténtico caos. Bajo la guía de Uboshita, Arisu iba decorando el pastel con paciencia y dedicación. ¡Aquella sería su gran obra! Y la verdad era que le estaba quedando bastante bien.
      —¡Por fin! —celebró contenta de haber terminado el pastel y con un buen resultado —Me estaba dejando la espalda ya…
      —Es que parece que no pero la repostería agota…
      —¡Eres genial, senpai! Sin ti no hubiera podido —en un ataque de felicidad extrema, la abrazó unos segundos, y después volvió de nuevo a dar pequeños saltos frente la tarta.
      Guardaron en un lugar conveniente, para que no se echara a perder, y regresaron hacia el dormitorio. Al salir del instituto vio a Harada unos metros por delante. En vez de gritarle cogió el móvil y le envió un mensaje. “Teeee veeeeooooo”. Pero no miró el móvil, y además pasó de la parada del autobús. Quizá había quedado. ¿Una cita? Se sorprendió a ella misma pensando así y sintió rabia. Esa maldita Mayu le había taladrado a fondo sus ideas. “Mayu…” recordó de nuevo la situación con Hayame.
      —¡Ah, por fin llegas! —la saludó Chie en su habitación.— ¿Qué te pasa?
      —¡Chiiiiieeeeeee!
      Como siempre, Arisu saltó en sus brazos, buscando alivió y consuelo. Chie se había convertido en su guía espiritual, siempre tenía las palabras adecuadas para ella. Le contó lo que había descubierto sobre el chico que le gustaba a Mayu, y le preguntó sobre qué hacer.
      —Uh… Qué mal…
      —¡Es que es un marrón! Pobre Mayu… —apoyó la cabeza hacia atrás, sobre el colchón de la cama.
      —Yo no le diría nada… Si eso preguntas sutiles para averiguar si han cambiado sus sentimientos o algo… Y si ves que se lanza pues intenta de algún modo frenarla…
      —Eso es más fácil decirlo que hacerlo.
      —Sí, y sobre todo tratándose de ti —reía Chie—. Procura no poner cara de estreñida cuando la tengas en frente.
      —¿Cara de estreñida?
      Chie apretó todos los músculos de su cara, curvando los labios hacia abajo. “Cuando estás agobiada a más no poder pones esa cara” reía Chie sin parar. Arisu se llevó las manos a la cara, negando poner esa cara tan horrible, lo cual causaba aún más risa en su compañera.
      Por fin martes. Un largo día de clases pasó. Se topó con Harada por el pasillo y le preguntó por el mensaje. "Si hubieras mirado el móvil cuando te lo mandé lo hubieras entendido" le dijo Arisu sacándole la lengua. No entendía nada, pero Arisu se marchó con una expresión divertida, y sin más explicaciones. Llegó la hora del club de cocina. Uboshita se retrasó unos minutos, lo cual generó una curiosidad tremenda en Arisu. Le había reservado un sitio a su lado, así podrían estar juntas como cada día.
      —Eh, Uboshita —susurraba Arisu—, ¿has llegado tarde por lo que hablamos ayer?
      —Sí… —contestó sin apartar la mirada de la masa.
      —¿Todo bien?
      Uboshita asintió. Parecía algo apenada. Suponía que era porque Hayame debía ser un buen amigo y le sabía mal hacerle daño. Tampoco quería ahondar más en ese asunto mientras estaban rodeadas de miradas indiscretas y oídos afinados.

¡PREGUNTA!
Uboshita, Hayame, Mayu y Fukuyama... ¡Menudo lío! Pero tú sigues pensando que Uboshita y Fukuyama harían taaaan buena pareja... Una idea loca se te ocurre. ¿Intentar juntar a Fukuyama y Uboshita? Estás casi segura que ahí hay algo, y tan solo hace falta un empujoncito, a Fukuyama, por supuesto. ¿Y quién puede actuar sobre él? Mio... "Hmmm".

  • ¡Puedo hablar con Mio para que descubra los sentimientos de su hermano!
  • Puedo contarle lo sucedido con Mayu y tal vez incluso me ayude...
  • ¡No, no! Hay que dejar que todo siga su curso... ¡No te metas!
  • Quizá pueda hablar con Uboshita y convencerla para que se vuelva a lanzar. ¡Ya ha pasado un tiempo desde el último intento! Quién sabe si algo habrá cambiado...

Tenéis opción de respuesta múltiple por si queréis liarla a tope X)


© Hikari

JuegoIM + Doblaje!

Publicado por Hikari | Etiquetas: , | Posted On domingo, 25 de agosto de 2013 at 12:35

Jaloooouuuu! Bien, hoy toca juego! No me olvido, Shuka, tranquila xDD Los resultados son:

  • Arisu irá a agradecerle a Harada que le regalara el muñeco! No es que haya empate y yo decida, es que el voto de Shuka no está en la encuesta xD

     —¡Queréis dejar de controlar todo lo que hago! —les reprochó a sus amigos por espiarla siempre tras la puerta.
     —¡Es que tu vida está tan interesante en estos momentos! —se lamentaba Mayu por no tener una vida tan interesante y rodeada de hombres como la de ella.— ¿A que sí, Mio?
     —¡Solo faltan las palomitas! —reía ella.
     Estaba en su asiento disfrutando de una interminable clase de matemáticas. Los exámenes estaban cerca, pero es que no podía con esa profesora… ¡Era tan aburrida! Decidió evadirse un poco. Pensó en el día anterior, en el recital y la locura de la comida de después. Y recordó el conejo de peluche que le regaló Harada. Pensó que tal vez era conveniente ir a agradecerle.
     Le esperaba en la puerta del aula de música. Tardó unos cuantos minutos en aparecer, y cuando lo hizo, se sorprendió de verla allí de pie.
     —No me digas que me estabas esperando para entrar —reía él.
     —Quería agradecerte por el regalo —sonreía algo avergonzada. Sólo era un pequeño muñeco, pero lo había comprado expresamente para ella, eso debía significar algo.
     —¡Ah! Es una tontería, no hace falta que me agradezcas nada —se encogió de hombros—. Para compensar que te tenía explotada con lo del recital.
     —¡Que va! En realidad me lo pasé bien. Fue divertido ensayar contigo. ¡Bueno! Me voy que si llego tarde me mata…
     —¿Has quedado? —preguntó curioso.
     —Algo así… —reía ella. No sabía si arrastrar a Uboshita para ayudarle a hacer un pastel se podría considerar quedar con alquien.
     —Pues pásatelo bien —dijo sonriendo amable, mientras abría la puerta.
     —Gracias.
     No sabía qué era lo que Harada había dicho o hecho mal, pero se sintió decepcionada con aquellas palabras amables. ¿Esperaba que hubiera reaccionado como Manabe? Zarandeó su cabeza, no se podía dejar arrastrar por aquellos pensamientos.
     Cuando llegó al aula de cocina, Uboshita ya estaba allí. Se disculpó por llegar tarde pero ella, como siempre, sonrió afirmando que no pasaba nada. Entraron dentro y empezaron a preparar el bizcocho, y mientras éste estaba en el horno, se pusieron a preparar el glaseado para cubrirlo y decorarlo. Pero tardaron bien poco, y aún quedaban muchos minutos hasta que el bizcocho estuviera listo. Se dio cuenta entonces que tenía bien poco de qué hablar con Uboshita. A parte de la cocina, no sabía absolutamente nada de ella. Y no sabía si ella sentía lo mismo porque parecía como ausente.
     —¿Puedo preguntarte algo? —aquello la sorprendió. Uboshita nunca había parecido tener interés en saber sobre ella. Era muy amable y siempre la ayudaba, pero siempre manteniendo una distancia. Arisu asintió— Por qué… ¿Por qué preguntaste el otro día sobre mí y Ryuji?
     —Ah… —rio Arisu— Es que se ve tan buen rollo entre vosotros… Pensé que hacíais muy buena pareja. No sé. ¿Te molestó?
     —¿Eh? No, no. Tranquila. —de nuevo se formó otro silencio entre ambas. Arisu no quería insistir en sus preguntas de reportera del corazón, no quería molestarla. Pero Uboshita parecía tener ganas de hablar.— ¿Sabes que yo fui la primera chica que se le declaró en el instituto?
     —¿¡En serio!? —aquella tarde se estaba poniendo muy interesante— ¿Y qué te dijo?
     —Que sí. —sonreía nostálgica— Pero estuvimos un mes y nada había cambiado. Le pregunté que por qué me había dicho que sí y me dijo que le caía bien, que era una buena chica y no quería hacerme daño.
     —Me da que él y la hermana no son tan diferentes… —rio, pensando en cómo sería si se le declararan a Mio— ¿Y qué le dijiste?
     —Le abofeteé —Uboshita reía, pero Arisu se sorprendió bastante—. Le dije que no podía decir que sí a todo el mundo que le cayera bien o que le pareciera buena chica.
     —¿Y él…?
     —Se disculpó. Y ahora a toda chica que se le declara le dice “Pareces muy buena chica, pero…”.
     —Le dejaste bien grabadas esas palabras —reía Arisu, golpeándose con la mano en la mejilla. — Ehm… Puedo preguntar por qué me cuentas todo esto.
     —Porque tú eres la persona más ajena a mi vida que conozco —reía avergonzada— y pareciste ver que había algo. Puedes opinar de forma más objetiva.
     —¿Opinar sobre qué?
     —Un chico de mi clase me ha pedido salir —Arisu se llevó las manos a la boca, emocionada—, y no sé qué hacer. No puedo decir que no me guste, pero sigo sintiendo algo por Ryuji y no sé si está bien que le diga que sí.

¡PREGUNTA!
¡¡MADRE MÍA CUÁNTA INFORMACIÓN NUEVA!! La verdad es que estás emocionada por vivir una historia de amor desde fuera. La verdad es que Uboshita y Fukuyama hacen tan buena pareja... Pero si dice que no muestra interés... Pero ella los veía bien cuando estaban juntos, había mucha complicidad. ¡Menudo lío!
  • ¡Que le diga que sí! Quizá así logre olvidar a Fukuyama y deje de sufrir.
  • Hombre, no está bien engañarse... Si aún le sigue gustando Fukuyama mejor que le diga que no...
  • ¡Bueno! ¡Puede decirle que le gusta otro chico pero que lo pueden intentar! Puede que así surja el amor ♥
Hoy me siento especialmente perversa BUAJAJAJA xDDD ¿Por qué? Oh, por nada, por nada... Yo también sé liar las cosas... COMO HACÉIS VOSOTROS *^*

¡En fin! ¡Para los que queréis doblar y hacer las pruebas! ¿Cómo hay que hacerlo? Yami me hizo ver que no lo había explicado jajajaja Así que ahí va un vídeo explicativo X)


=w=

© Hikari

Juego de Imaginación

Publicado por Hikari | Etiquetas: | Posted On lunes, 12 de agosto de 2013 at 16:08

Como prometí ayer, aquí tenéis vuestro juego de imaginación! No tengo mucho ánimo para liarme a soltar tonterías antes -odio estudiar T^T-, así que os lo dejo tal cual je, je.


     Estuvieron paseando un rato más todas juntas. La madre intentaba sonsacarles información a las amigas sobre los chicos del instituto y cómo se llevaba su hija con ellos.
     —Tiene muchos amigos —comentó Mayu divertida.
     —Eso a mi madre no le interesa —golpeó a Mayu por el comentario. Cómo le gustaba meter cizaña en su vida.
      —¡Claro que me interesa! —exclamó, apartando a su hija a un lado y acercándose bien a Mayu— Así que mi Arisu es una rompecorazones.
      —¡Mamá!
      —Pues sí, le tenemos montado hasta un baile por ello —Mayu se lo estaba pasando bomba—. Enséñaselo, Mio.
     Pero Mio se negó a hacerlo por la vergüenza. Continuaron paseando y cotilleando hasta la parada del autobús donde las dejó su madre. Durante el trayecto, Arisu reprendía a Mayu por hablarle a su madre de su vida, pero ella afirmó que como madre se acabaría enterando lanzando su red de información. “Siempre saben todo lo que pasa”.
     Llegó a su dormitorio, y Chie le preguntó por el recital. Le estuvo contando todos los detalles. Para picar algo, Chie salió a la neverita de la sala para coger dos latas de refresco que tenía reservadas. En cuanto salió por la puerta, Arisu desvió toda su atención a su bolso. ¿Qué le había dado Harada? Como fuera esa estúpida araña… Pero no, era suave y blando, la araña de plástico se sentía diferente. “A no ser que haya comprado una araña de peluche…” pensó, lo cual le parecería muy cruel por su parte, pero tampoco le sorprendería.
    —¿Un conejo? —entre sus manos sostenía un pequeño conejo blanco de peluche, que vestía con un chaleco y cargaba un reloj de bolsillo— Es el conejo de Alicia en el País de las Maravillas…
     No pudo evitar sonreír. No sabía si había descubierto lo mucho que le gustaba ese cuento, o simplemente porque su nombre era Arisu y era chica, con lo que le debían gustar los peluches. Seguramente sería el segundo pensamiento, tan simple. Pero le hizo ilusión, porque era algo que había comprado sólo para ella.
     —¿Qué miras? —preguntó Chie curiosa al abrir la puerta.— ¿Otro mensaje de Yoshi?
     Arisu escondió el peluche y rio ante el comentario de Chie. “No es nada”. Se sentaron juntas a tomar el refresco y seguir hablando.
     Una nueva semana comenzaba, y ese lunes precisamente prometía ser agotador. Debía hacer el pastel para Chie, y no sabía cuánto tardaría en hacerlo. Recién por la mañana se lo comentó a Mio y Mayu, ya que el día anterior, con tanto ajetreo se le olvidó hablarles sobre la fiesta que le estaba preparando su novio.
     —Yo también quiero un novio que me monte fiestas —se lamentaba Mayu.
     —Si no te declaras no conseguirás nada —dijo Mio sonriendo, consiguiendo sacar los colores a Mayu. Arisu empezó a reír.
     —¿Tú también, Mio? —fingía llorar, ya que ambas le habían dicho que se lanzara con Hayame, pero no tenía valor. Mio se quedó un poco confusa, pensando que había dicho algo malo, mientras Arisu seguía riendo y golpeando a Mayu con el dedo.
    Después de la tercera hora de la mañana, alguien vino a buscar a Arisu a clase. Manabe estaba fuera esperando, apoyado en la pared. Mientras Mayu, Mio, y de nuevo, siendo arrastrado, Daiki, espiaban desde la puerta, Arisu hablaba con él.
     —¿Hoy no me mandas un mensaje? —preguntó divertida.
     —Para ti vengo en persona —le guiñó un ojo confidente. Arisu rodó los ojos— Quería preguntarte si haces algo esta tarde. —ella se cruzó de brazos. Desde lo sucedido la vez anterior que quedaron no quería salir con él para que la tratara como a una más de su lista— No pienses mal, es que quiero mirar algo para Chie.
     —Esta tarde ya tengo planes.
     —¿Y eso? —algo en su rostro cambió. No sabía ver qué era, pero parecía estar entre interesado y molesto por aquello.
     No podía decir tan a la ligera en mitad del pasillo que iba a hacer el pastel de cumpleaños para Chie, así que decidió susurrárselo al oído. Eso le ponía un poco nerviosa, pero quería actuar con naturalidad con él, que ni por un segundo se pensara que sentía vergüenza estando con él.
     —¿En serio? —Arisu se separó hasta donde estaba antes, pero Manabe se acercó aprovechando la corta distancia anterior.
     —Sí —sonrió. Cuando se dio cuenta de que estaba peligrosamente cerca, lo alejó con la mano.— Y no aproveches.
     —¿Qué? —rio él— Es para tener contento a tu séquito de fans —señaló a la puerta, donde Arisu pudo ver como se escondía esos tres cotillas.
     Fue hacia ellos para echarles bronca, mientras Manabe reía detrás. Desde la puerta, Arisu se disculpó por no poder quedar y regresó a clase.

¡PREGUNTA!

Al grano xD ¿Vas a agradecerle, antes de ir al aula de cocina, a Harada el regalo? Seguro que estará en el aula de música... ¿Tal vez esperándote?
  • ¡Claro que voy! :)
  • Mejor le envío un mensaje luego al móvil.
  • ¿Para qué? Eso fue su forma de agradecerme que le ayudara en el recital. No creo que sea necesario.


© Hikari

Juego de Imaginación

Publicado por Hikari | Etiquetas: | Posted On domingo, 4 de agosto de 2013 at 18:03

OH SÍ! POR FIN! Llevo mucho tiempo pensando qué hacer con ella, ya que casi tiene votantes ya (por no decir dos escasos), pero es que Arisu es tan mona... Y me gustan tanto Manabe y Harada... ♥ jajaja Así que seguiré con ella, por lo menos un poquito más.

La última entrada de la historia ES ESTA, por si os queréis poner en situación. No sé con qué regularidad la haré, porque ver pocos votos no motiva, aunque me guste la historia jaja

Como respuesta he hecho una mezcla de las dos que había.

      —¿Qué les parece si nos vamos todos a comer? —propuso la madre de Arisu dentro de su euforia habitual.
      —¿Cómo todos? —a Arisu se le cortó la respiración, imaginando a su madre comiendo con los padres de Harada.— Igual ellos tienen algo que hacer.
      —¡Eh! ¡Yo me apunto! —saltó Mayu feliz, tomando a Mio de la mano— Y ella también.
      Mio, aunque no había abierto la boca, parecía asistir a aquella comida. La madre miraba sonriente a los padres de Harada, a quienes se les veía que aquel plan les había pillado por sorpresa.
      —Claro. ¿Por qué no? —contestó muy amablemente la señora Harada después de contar con la mirada de aprobación de su marido.
      Su madre sugirió ir a un restaurante típico japonés donde hacían unos platos abundantes y bien de precio. Sin embargo, el señor Harada propuso un restaurante italiano que había no muy lejos de allí.
      —¡Ah, pasta! A Arisu le encanta la pasta, ¿verdad que sí, cariño?
      Arisu asintió agotada. Mayu y Mio reían por la marcha y el nervio que tenía su madre. Harada, sin embargo, delante de sus padres fingía ser el niño perfecto, los seguía en silencio, hablando sólo cuando le preguntaban. Quizá estaba sometido a mucha presión en su casa.
      Una vez todos en el restaurante, y ya habiendo pedido, en la mesa reinaba un silencio difícil de romper. Las dos partes eran muy diferentes, y era complicado iniciar una conversación entre todos.
      —Mamá —Arisu decidió iniciar la charla por su cuenta—, quiero comprarme un teclado.
      —¿Con eso me quieres decir que quieres que te compre un teclado? —su madre rio, dejando la copa de vino sobre la mesa.
      —Es que necesito seguir practicando. —Eludió contentar a su pregunta— ¿No querrás que tantos años de estudio se pierdan por no tener un piano cerca?
      —¿Y no hay piano en tu escuela?
      —Sí que lo hay —Mayu las observaba, con su cabeza apoyada en la mano derecha y una sonrisa dibujada en los labios—, en el aula de música. Ahí es donde se conocieron.
      Arisu la miró fiera, por una parte, por menguarle sus posibilidades de conseguir el teclado, y por otra por darle información innecesaria a su madre.
      —Pero allí ensaya el grupo de música. Y Harada necesita un lugar también para practicar con su violín. —él la miró, molesto porque lo metiera en su juego.
      —Para tu cumpleaños.
      —¡Pero aún faltan dos meses! —replicó. En la sala de música no podía tocar con libertad, sentía que siempre había alguien al acecho tras la puerta, escuchando todo lo que pudiera estar tocando.— Soy hija de padres separados… ¿No tenéis que comprar mi afecto ni nada?
      La madre la golpeó con el puño cerrado por aquella broma que en realidad no le hacía ni pizca de gracia. Arisu lo sabía, y en parte por eso también había hecho aquel comentario. Ella se emperraba en estar bien, en fingir estar bien, actuando así de aquella forma tan exagerada.
      —En casa tenemos un teclado —intervino la señora Harada—. Era de mi hijo mayor, pero cuando se mudó a su piso se compró otro y nos dejó ese ahí, cogiendo polvo. Es algo viejo ya, pero aún funciona.
      Arisu la miró con ojos brillantes, mirando después a su madre pidiendo permiso. A pesar de que ella no lo tendría que aguantar en su casa, seguía siendo su madre.
      —¿Puedo quedármelo? ¿De verdad?
      —No, en realidad sólo lo ha dicho para presumir de hijo… —rio entonces el señor Harada, recibiendo un pequeño toque de su mujer.
      Aquel comentario le gustó, y borró la imagen que se había formado de que era una pareja un poco estirada. Además, le dio pie a su madre para hablar de la alegría y la desgracia de los hijos. Y a pesar de que sus padres se habían enzarzado en una conversación amena, Harada seguía distraído. Arisu cogió entonces su móvil.
      —¿Y esa cara mustia? —pudo leer Harada en su móvil en el mensaje que le acababa de mandar Arisu.
      La miró sorprendido, encontrándose a la muchacha imitando su cara de empanado, justo antes de echarse a reír. Hizo una bola con la miga del pan y se la tiró, por hacerle burla.
      —Kazuki, hijo —la madre le reprendió por su actitud.
      —Te ha reñido tu mamá —susurraba Mayu, tomándose la confianza.
      Él hizo otra bola con la miga, más pequeña y lanzándola con algo más de disimulo, de nuevo para Arisu, que se quejaba que ahora no había hecho nada. Los jóvenes empezaron a reír.
      En la puerta, despidiéndose puesto que una familia se iba hacia un lado y la otra, con las dos amigas, hacia otro, Harada se colocó al lado, cerca, muy cerca de Arisu mientras sus padres soltaban las últimas palabras de su conversación. Rozaba su mano, buscándola. Arisu sentía que su corazón le iba a salir del pecho. Entonces depositó algo suave en ella, algo blando. Ella lo miró y el seguía mirando al frente, colocando el dedo índice sobre sus labios indicándole que no dijera nada. Ella cerró el puño.
      —No puedes mirarlo aún —susurró, obligándola a guardarlo en el bolso.
     La familia Harada finalmente se marchó.
¡PREGUNTA!

¿Qué es? ¿¡QUÉ ES!? Estás tan nerviosa que no puedes reaccionar. Ahora que se han ido, seguro que ya lo puedes mirar. Pero... ¿Por qué no quería que lo vieras? ¿Tal vez porque estaban sus padres? O por Mayu... Con lo cotilla que es... Realmente a ti tampoco te hace especial gracia que lo vea, seguro que suelta alguna de sus frases que hacen que te sonrojes y luego no puedas mirar a Harada a la cara... ¿Qué haces?

  • ¡Me da igual Mayu! ¡Yo quiero saber qué es!
  • Me espero a estar en el dormitorio... Eso sí, ¡quiero llegar ya!


© Hikari

Juego de Imaginación

Publicado por Hikari | Etiquetas: | Posted On domingo, 28 de abril de 2013 at 11:34


Día de lluvia, y en el que debería estar estudiando, pero como lo prometí…. Pues aunque pierda tiempo hoy os revivo el Juego de Imaginación!

YA ERA HORAAAA!!!!!! VAGA!!!

Vale, no era esa la respuesta que esperaba T^T En fin, no hay mucho que discutir de la respuesta… porque sólo ha votado uno….. ¬¬

*cri cri….. cri cri…*

Seh, ahora no decís nada eh…. ¬¬ No, sé que un par más votasteis en el mismo comentario. Aunque agradecería que lo reflejarais en la encuesta jajaja Para que sea más fácil. En fin, pensáis que Arisu puede con todo…. Quizá tanto trabajo hará que se duerma y no llegue al recital……. Uy… me sé de uno que se enfadará……. Será largo, para compensar un poco :D

     —Hoy debería salir antes… —se disculpaba con Harada antes de comenzar el ensayo.— ¿Te importa? —sus hombros cayeron, y cabizbajo alzó la mirada hacia ella. Parecía disgustado— Es que me han encargado que haga un pastel de cumpleaños y debo comprar los ingredientes…
     Resopló a la vez que dibujaba una leve sonrisa.
     —Siempre andas haciendo cosas, eh… —Arisu curvó sus cejas y rió. Realmente desde que empezó apenas había tenido días de descanso.— ¿Seguro que quieres ensayar? Te lo podrías saltar si quieres… No lo llevamos mal.
     Arisu sonrió. Veía nervioso a Harada, sabía que él necesitaba ensayar para acabar de ganar la confianza que siempre parecía tener pero que en realidad le faltaba, y aun así se preocupaba por ella.
     —¡Va! ¡Déjate de cháchara y vamos a practicar! —Arisu se sentó en la banqueta y levantó la tapa— No quiero tener que estar tirando de ti durante el recital…
     —¿Tú vas a tirar de mí? —de nuevo recuperó esa chulería que siempre había tenido. Arisu se volvió hacia él y le sacó la lengua, burlona.
     El móvil de Arisu empezó a sonar tras un rato de ensayo. Ya era la hora de marchar. Concretaron rápidamente el lugar y hora de quedada para el día siguiente.
     —¡Ya verás que lo vamos a petar! —rió Arisu. Seguía viendo a Harada bastante tenso.— ¡Aquí arriba! —levantó su brazo y abrió bien la palma, para que Harada chocara. Siempre lo hacía antes de un recital con su padre.
     Harada levantó la mano hasta arriba también, en vez de chocar, y Arisu dio un salto para alcanzarla. Clap. Arisu rió y se despidió mientras salía corriendo. Uboshita la esperaba en la puerta. “¡Siento el retraso!”.
     Cogieron el autobús hacia el centro, y fueron a un supermercado a comprar. Al mismo que fue con Mayu para comprar los ingredientes de las galletas para Uboshita.
     —¿Aquí no hay colorantes y tal? —preguntó Arisu algo perdida.
     —No, pero te llevaré a un sitio donde los venden, y a buen precio. Te enamorarás del lugar y querrás comprarlo todo —Uboshita reía.
     —¿Sueles hacer cosas de respostería?
     —Mi madre trabaja en una pastelería y…
     —¡Ah! Que viene de familia… Ahora me siento un poco menos torpe —interrumpió Arisu.
     —Ja, ja. Bueno, en realidad me viene más de mi abuela que de mi madre. Pero sí, cosas de familia.
     Pagaron los ingredientes en caja y se marcharon hacia la tienda que Uboshita le había recomendado. Por el camino continuaron hablando. A Arisu le gustaba descubrir cosas de Uboshita, que después de tanto tiempo apenas sabía nada de ella.
     —¿Te puedo preguntar una cosa? —Uboshita la miró sonriente dándole pie a preguntar, pero entonces a Arisu le dio vergüenza. Quizá no era una pregunta adecuada— Bueno, nada…
     —No, dime.
     —No, no, da igual…
     —¿Me vas a dejar con la intriga?
     —Tú… —apretó los labios para disimular su sonrisa pícara— ¿has tenido algo con Fukuyama?
     Las mejillas de Uboshita empezaron a teñirse de un rojo brillante. Sabía que algo había. Ya le era imposible disimular su sonrisa, así que Arisu, de un brinco se plantó justo delante de ella, para ver la cara que intentaba ocultar.
     —La… la tienda está en esta calle —dijo señalando una avenida, mientras pasaba de largo de Arisu. Ella la miraba mientras se alejaba. Quizá no había suficiente confianza para hacer esa pregunta…
     Aquella tienda era realmente maravillosa. Estaba llena de moldes, cortadores, colorantes y mil cosas diferentes para decorar tartas, pasteles y cualquier cosa que quisieras. Uboshita tenía razón, se había enamorado de aquel lugar. Viendo la cantidad de cosas que se vendían, parecía aún más fácil que cuando veía cocinar a Uboshita. Pero sabía que no lo era.
      Se despidieron en la entrada del dormitorio. Arisu guardó los ingredientes que lo requerían en la neverita, el resto los dejó en la bolsa al lado de su escritorio. Envió un mensajes a Mio y Mayu concretándoles la hora de quedad. Después llamó a su madre. Tenía que dejarlo todo bien claro.
     Por fin domingo. Su madre tenía el coche aparcado en frente de la puerta, y había subido a entregarle el vestido que le había comprado con los zapatos nuevos. Por lo menos esta vez le había comprado un vestido sencillo. Conociendo los gustos de su madre, dejarla comprar ropa sola podía ser peligroso, pero aquel vestido era perfecto.
     —¡Uah! ¡Estás guapísima! —exclamó Mayu.
     Las dos amigas la esperaban en el vestíbulo. Se sentía rara, parecía que se estaba casando y sus damas de honor la esperaban para llevarla al altar.
     Llegaron por fin al recinto. En la entrada le esperaba Harada con sus padres. Se estaba empezando a poner nerviosa. La situación era demasiado extraña.
     —Y acuérdate de ponerte este mechón por encima del hombro, que te queda estupendo —su madre la peinaba con sus manos inquietas antes de separarse.
     —¡Mamá, estate quieta ya! —los nervios de su madre tampoco conseguían tranquilizarla.
     —¿Les lleváis vosotros? —Harada hablaba con sus padres. Parecían todos tan perfectos y educados… Nada que ver con su madre que seguía colocándole el pelo.— Mis padres os indicarán el camino.
     —Ah, gracias. —Sólo hablaba la madre de Arisu. Mayu y Mio estaban algo cohibidas.— Mucha mierda, cielo —le besuqueaba la mejilla como si no fuera a verla en un mes.
     —Mamá, basta. Para.
     Mientras se parchaban los invitados, Arisu se giró hacia Harada con sus ojos caídos. Realmente la agotaba. Él se echó a reír. “Está claro a quien has salido”. Arisu se cruzó de brazos. Entonces Harada estiró su brazo hacia arriba y abrió bien su mano. “Aquí arriba”. Ella sonrió y saltó para chocar, pero Harada retiró su mano. “Uh, mala suerte…”. Ya les llamaban y Harada empezó a avanzar. Arisu aprovechó el tenerlo de espaldas para soltarle una colleja.
     —Pareces un empollón con ese peinado —murmuraba a su lado mientras estaban sentados esperando para tocar.
     —Acuérdate de colocarte el mechón por encima del hombro, o tu mamá se enfadará.
     Por fin les tocaba. Harada iba delante. En un momento se frenó, esperando a que Arisu entrara. Entonces la tomó de la mano, para su sorpresa, y la acompañó hasta el piano. “No te olvides de presentarte al piano” le susurró mientras ella se sentaba. Se estaba riendo de ella, seguro, pero en realidad agradecía que se lo hubiera recordado. Acarició delicadamente las teclas e inclinó su cabeza. “Encantada” susurró. El piano también estaba tenso, lo notaba. “Tranquilo, entre los dos lo conseguiremos”.
     Fue una actuación espléndida. Dos profesionales tocando juntos. Habían ensayado mucho para llegar a ese punto. Saludaron al público. Arisu pidió un aplauso especial para Harada, sabía que lo disfrutaría. Bajaron del escenario.
     —¡Genial! —tenía una risa eufórica. Parecía sentirse realmente orgulloso de aquella actuación. Entonces levantó su mano— Prometo que ahora no la aparto.
Arisu rió y chocó. En vez de dejar pasar su mano, la tomó una vez contactaron, y la apretó. La celebración entre dos colegas. “No te pongas nerviosa… sólo es un apretón de manos…”, pensaba para sí, pero Arisu no podía evitar sonrojarse.
     De nuevo reunidos todos en el vestíbulo, la madre de Arisu la volvió a llenar de besos. Miraba a Harada con sus padres. El padre le felicitaba dándole palmadas en la espalda, y la madre le tomaba las manos muy delicadamente, feliz. Realmente eran una familia de anuncio.
     —¿Qué les parece si nos vamos todos a comer? —propuso la madre de Arisu dentro de su euforia habitual.



¡PREGUNTA!
Tu madre es capaz de revolucionar a los padres de Harada... Son bastante diferentes, y no quieres ponerlos en un compromiso. Además, te da algo de vergüenza, sobretodo con los posibles comentarios de Mayu. A pesar de todo, también quieres celebrar que todo haya salido bien.

  • ¡Sí! ¡Vayamos todos a celebrarlo!
  • Bueno, tal vez ellos ya tengan planes...
  • Lo siento, pero creo que necesito descansar un poco.

C'est finni! Ahora a estudiar T^T



© Hikari

Juego de Imaginación

Publicado por Hikari | Etiquetas: | Posted On domingo, 3 de marzo de 2013 at 19:48

He de decir que estoy tan saturada que tengo inspiración 0 xD Pero como es lo único que os puedo dar, lo haré para no dejaros colgados con esto también (y para que Shuka no me mate ^^ jajaja).

  • Empate! Oh, sí nena xD Con lo que me gustan a mí los empates... Pues yo digo que lo haga con Uboshita! Ya va siendo hora de darle algo de protagonismo a la muchacha!

      "Así que el martes que viene es el cumpleaños de Chie..." pensaba Arisu mientras la miraba con disimulo. Un disimulo innecesario ya que Chie estaba metida en su estudio, lo que le recordó a Arisu el poco trabajo que estaba haciendo los último días. Intentaba concentrarse en sus deberes de inglés, pero no paraba de darle vueltas al pastel que le habían encargado. Pensaba el churro que podía salir a pesar de su esfuerzo, y empezó a pensar que quizá no era buena idea haber confiado en ella. "A no ser...". Uboshita sí era buena cocinera, y seguro que no le importaba ayudarla.
      –¡Ryoji! – gritó su compañero de clase cuando Arisu se plantó en la puerta de 3º ese sábado para hablar con ella.
      –¡Que no! – exclamó avergonzada, pero aquel chico parecía no escucharla ya.
Fukuyama la debió ver desesperándose por la confusión como la vez anterior, porque fue Uboshita quien apareció en la puerta.
      –¿Tantas chicas vienen por Fukuyama que le llaman sin preguntar? – Uboshita rió encogiéndose de hombros. – Verás, quería pedirte un favor... ¿Recuerdas la nota que me diste?
      Arisu le explicó lo incapacitada que se veía para hacer un pastel de cumpleaños digno para su amiga, pero que de verdad le hacía ilusión poder llevarlo ese día, hecho con sus propias manos. No hizo falta que Arisu llegara a pedírselo, Uboshita se ofreció directamente a ayudarla, tal vez por lo obvio que era. Aún así, hizo que se prendara más del bueno corazón de Uboshita.
      –Podríamos reservar el aula para el lunes. Ebisawa es tu tutora, ¿verdad? ¿Hablas tú con ella?
      –¡Sí, sí! ¡Yo me encargo! – Estaba tan contenta de que la fuera ayudar que daba pequeños saltitos y palmadas. Uboshita reía. – No te fastidia ningún plan ni nada, ¿no? Tampoco quiero que dejes de hacer cosas por mí...
      –No tranquila. ¡Ah! Mira, por ahí viene Shun. – le señaló a un chico que se dirigía al aula que había justo antes de la suya, pero se desvió ante la llamada de Uboshita. Cuando lo tuvo más cerca pudo ver que se trataba del novio de Chie. – Mira, Shun, ésta es Arisu Iwakura.
      Aún no los habían presentado formalmente, pero si pretendían organizar una fiesta sorpresa era conveniente conocerse. Concretaron algunos detalles. La celebración sería el martes, al final a las siete y media, porque no recordaba que tenían entrenamiento los de baloncesto. Intercambiaron el número de teléfono, ya que acordaron que le enviaría un mensaje con el aula reservada. También se apuntó el de Uboshita para quedar para comprar los ingredientes y hacer el pastel.
      –Yo ya he hablado con algunas del club de baloncesto, pero trae más amigas si conoces – le dijo finalmente. Las clases estaban a punto de empezar, y tocaba recogerse.
      Durante las clases estaba más pendiente de qué gente debía llevar, obviamente Mayu y Mio, tal vez Daiki también, y de cómo haría el pastel.
      –"Me he enterado que vas al cumple de Chie! Nos veremos entonces :D" – recibió un mensaje de Manabe durante el descanso.
      –"Tú también vas? Pensaba que Chie te odiaba :P" – respondió ella. No podía evitar reír, aunque disimuladamente.
      –"Qué cruel T_T" – dejó muchos espacios, con lo que Arisu pensó que acababa ahí el mensaje y se sintió algo mal por su comentario, pero era una carita burlona la que ponía fin a su mensaje.
      Durante la hora de la comida, reunida con Mio y Mayu en su lugar secreto, planeaban su estrategia para el martes, y daban ideas de como podía ser el pastel. Eludiendo las primeras opciones de ambas, que de lo exageradas que eran parecía que hablaran con algún repostero profesional, dijeron tres ideas que no estaban del todo mal. Tenía que comentarlas con Uboshita.

¡PREGUNTA!
Última tarde antes del recital. Sabes que debes ensayar, pero también debes comprar los ingredientes para el pastel... ¡Qué dilema! El ensayo es muy importante... Harada te mataría si no te presentaras. ¿Qué debes hacer?
  • ¡Voy a ensayar! Quizá le pueda pedir a Uboshita o a alguna de las chicas que compren lo necesario, yo se lo pagaría después.
  • ¡Es que si no voy a comprar hoy ya no puedo ir! Porque el lunes ya tengo que cocinar... Los ensayos han ido muy bien hasta ahora, no es necesario más.
  • Puedo pedirle a Harada acortar el ensayo, y que Uboshita me espere una horita en la biblio... La necesitaré para aconsejarme en la compra.
  • ¡No sé para qué me comprometo a tantas cosas! ¡Me quedaré calva por estrés!
Esta última opción es "No hago nada, estoy hasta las narices" jajaja 


© Hikari

Juego de Imaginación

Publicado por Hikari | Etiquetas: | Posted On domingo, 17 de febrero de 2013 at 18:28

Casi se me olvida que tenía que escribir hoy el juego jaja Ando tan liada con cosas de la uni que a penas escribo nada últimamente, y en mi tiempo libre me dedico a empanarme y a organizar cosas para lo del viaje de fin de curso, que este año nos toca movernos ya jaja

En fin, habéis decidido que Arisu le siga el rollo a Mayu, sin decirle que sabe lo que ha hecho.


     –Estaban todos los del club de arco, así que no se lo puede considerar una cita ni nada por el estilo, ¿eh? –rodó los ojos y rió despreocupada.
     Tanto Arisu como Mio estaban en silencio, sin saber qué decir. Sabían que no había existido tal comida, o quizá sí pero la propia Mayu eludía la parte que implicaba al hermano de Mio y Sakura. Arisu sonrió, evitando mirarla directamente para que sus ojos hinchados no la delataran.
     –Pero seguro que le has estado poniendo ojitos toda la comida –entró en clase sin esperar respuesta alguna. Mio miró a Mayu sonriente y brincó tras Arisu.
     Las horas de la tarde las pasó con la mente perdida. Pensaba en qué hubiera hecho ella en la situación de Mayu. ¿También hubiera intentado protegerla así? ¿O hubiera decidido ignorarlas y dar apoyo cuando fuera necesario? Quizá si desde un principio hubieran hecho eso las cosas hubieran sido muy diferentes.
     –¿Hoy no te quedas al club? –Arisu se disculpaba con Ebisawa. El recital estaba muy cerca y necesitaba estar a tope. Sino siempre acababan muy tarde y era incapaz de concentrarse.
     Uboshita, antes de que Arisu partiera hacia el aula de música, la llamó para entregarle una nota. Al parecer, se la había dado el novio de Chie para ella. El martes de la semana siguiente era su cumpleaños y quería prepararle una fiesta, así que pedía su colaboración. Arisu guardó la nota en uno de los bolsillos y se despidió de Uboshita.
     Harada ya la estaba esperando allí. Tenía un semblante bastante serio, pero no parecía enfadado, más bien apenado, o preocupado.
     –¿Cómo que hoy no vas al club? –preguntó curioso mientras sacaba el violín de su funda.
      –El recital ya está muy cerca... Y me siento mal por haberte dejado tirado ayer –Arisu estaba sentada en la banqueta, esperando a que Harada estuviera preparado.
     –¿Estás mejor? –se tomó unos segundos de pausa para hacer esa pregunta. Arisu asintió feliz, y Harada sonrió.– Entonces más te vale hacerlo perfecto... Hoy voy a exigirte mucho.
     Perfecto lo pidió y perfecto lo hizo. El estado de ánimo se reflejaba mucho en cómo tocaba el piano, pese a que la interpretación siempre era buena, la música que transmitía sonaba diferente. El ensayo había ido estupendamente, y permitía intuir la maravillosa actuación que harían el domingo.
     –Dijiste que ibas al conservatorio, ¿verdad? –preguntó Arisu mientras bajaban las escaleras. Harada asintió– ¿Y cuándo vas? Porque hemos estado todas las tardes ensayando...
     –Ah, es que les dije que como mi compañero no era del conservatorio ensayaría fuera. Normalmente voy martes, jueves y viernes. Y los lunes me quedo en el aula de música para retomar la rutina después del fin de semana.
     –Así que es por eso... –por eso estaba cada lunes allí.
     Empezó a pensar si sus escapadas en el aula de música no estarían interfiriendo con los estudios musicales de Harada. Él le acercó la mano. "Mira". La araña de goma que había utilizado para asustarla veces anteriores estaba allí. Arisu se sobresaltó desmesuradamente hasta que comprendió que era de mentira. Harada se echó a reír.
     –No quería asustarte –sin embargo, no podía parar de reír–, la encontré ayer entre los armarios del aula de música. De cuando me la tiraste supongo.
     –¡Te lo merecías! –Arisu estaba roja. De nuevo se había asustado por nada, y él se reía por ello.
     –Perdón, perdón –seguía riendo–. ¿La quieres? –Arisu se cruzó de brazos y arqueó una ceja– Pues me la guardo para cuando me aburra.
     Sonrió travieso, como un niño a punto de hacer una maldad. Eso quería decir que la atormentaría con esa maldita araña cuando tuviera oportunidad."¡Ni se te ocurra!" gritó, pero Harada ya huía con la araña escaleras abajo. Para cuando llegó abajo había desaparecido por completo.
     –Aquí atrás –aquello también sobresaltó a Arisu. No se lo esperaba. Estaba allí apoyado contra la pared. Estiró su puño hacia ella, diciéndole que extendiera su mano.
     – No quiero tu estúpida araña.
     –¡No es eso, idiota! –aunque algo recelosa, estiró su mano bajo el puño de Harada. Al principio parecía seguro, pero luego empezó a vacilar– Vale, sí, era la araña. Pero me has dado pena. –rió burlón.
     Avanzó hacia delante, mientras Arisu inflaba sus carrillos molesta. Se giró hacia él y vio como lo que guardaba en la mochila no era la araña. No sabía qué era, pero le había parecido ver algo blanco. No pudo evitar sonrojarse un poco, sin saber por qué.
     Todo el camino estuvo pensando en qué sería aquello que había querido darle antes de arrepentirse. ¿Otra broma? ¿Un regalo? Cuando llegó a la habitación, Chie estaba allí haciendo deberes. Eso le recordó a la nota que su novio le había hecho llegar a través de Uboshita. En ella explicaba que iba a pedir un aula del instituto, y la idea era celebrarlo a las siete. Como se había enterado por Chie que estaba en el club de cocina, le pedía si podía hacerle un pastel, porque seguro que eso le hacía más ilusión que si fuera comprado.

¡PREGUNTA!
El cumpleaños de Chie... Por suerte el novio te lo ha contado, porque sino te hubieras enterado el martes, y tarde... Te gusta que haya contado contigo, pero hacer un pastel de cumpleaños... Sigues sin llevarte bien con la manga pastelera, y tampoco puedes asegurar que lo que cocines vaya a ser un pastel digno para un cumpleaños. Ta han puesto en un compromiso... ¿Qué haces?
  • ¡Es el cumpleaños de Chie! ¡Claro que le haré un pastel, por mucho que me cueste!
  • Un pastel de cumpleaños es algo difícil... Pero seguro que le hace ilusión. Quizá si le pido ayuda a Uboshita...
  • Le digo que el pastel es demasiado complicado, que aún no tengo ese nivel ni por asomo... Pero me ofrezco a comprarlo y llevarlo a la fiesta.
  • Que se meta él en una tarta... seguro que eso le hace más ilusión...

Y ya está! :D


© Hikari

Juego de Imaginación

Publicado por Hikari | Etiquetas: | Posted On domingo, 3 de febrero de 2013 at 23:49

Bieeeeeen, después de.... mucho tiempo xD Vuelve el juego de imaginación! Pero primero....


Ignorad mi cara de sobada xD Hacía dos horas que me había levantado, pero no he dormido muy bien, así que se ha hecho lo que se ha podido xD Para que os quejéis xD Que pedazo de nariz se me ve, por cierto jajajajaja De familia ♥

Aún no he revisado todas las entradas del juego de imaginación, pero para la próxima me toca habérmelo currado y haberme hecho el calendario! Ya os diré si les tocan vacaciones o no jajaja En fin, en el último capítulo apareció Sakura en el entrenamiento de baloncesto que estaban viendo Arisu y Mayu y la lió parda, tanto que dejó a Arisu sin saber qué hacer, rallada. Lo que salió es que no va a ir al ensayo y se va a ir con el grupito a relajarse por ahí


     –¿Sabes lo que hay que hacer ahora? – Mayu estaba de pie con sus brazos en jarra, mientras Chie acariciaba la cabeza de Arisu intentando calmarla – ¡Irnos todas a tomar algo! Así nos despejamos y nos reímos un rato. ¿Qué te parece?
     –Es que tengo ensayo... – su voz demostraba sus pocas ganas de asistir, pero se sentía obligada, no quería dejar tirado a Harada.
     –¡Que le den al ensayo! – empezó a rebuscar en la mochila de Arisu, sin que ésta hiciera nada por evitarlo, pero cuando la vio cogiendo su móvil sí que saltó a por ella – Harada... Harada...
     –¡Deja mi móvil!
     Pero Mayu le lanzó el móvil a Chie antes de que Arisu pudiera cogerlo, y la agarró fuerte para que Chie pudiera escribirle un mensaje. "Hoy no podré ir al ensayo, no me siento bien. Lo siento :(" fue lo que escribió y envió.
     –Necesitas descansar – dijo Chie mientras le entregaba el móvil –. Voy a cambiarme, ¿vale? Esperadme en la puerta.
     Arisu miró a Mayu con sus carrillos inflados. No le hacía gracia que hicieran cosas en su nombre. Ella se había comprometido a ayudar a Harada, y aquello no le parecía correcto, aunque realmente no tenía ganas de ir al ensayo. Mayu enviaba un mensaje a Mio para que supiera sus planes y se les uniera cuando acabara. De pronto el móvil de Arisu empezó a sonar, era Harada quien llamaba. Arisu se puso nerviosa, no quería cogerlo, así que Mayu fue quien tomó las riendas de la conversación.
     –Hola, soy Mayu Nakishima – Arisu y Mayu entraron en una especie de juego de persecución mientras Mayu seguía hablando –. Verás, es que hay una tía que es bastante gilipollas que no para de complicar las cosas, y Arisu se ha saturado. Ella quería ir a ensayar pero nosotras creemos que debe descansar la mente un rato, no vaya a ser que se te ponga a llorar ahí, ¿sabes? ¡AHH!
     Arisu la hizo caer, estaba hablando demasiado. Se había puesto muy nerviosa y tan solo dijo "Lo siento" antes de colgarle el teléfono a Harada. Mayu se excusó diciendo que creía necesario que supiera la verdad, ya que si luego las veía por ahí de parranda sería peor, pero Arisu no estaba de acuerdo. Aquello era parte de su juego, seguro.
     –No creí que te molestaría tanto... perdona.
     –Da igual, supongo que estoy algo irritada – Mayu tenía razón, si le decía que estaba enferma y luego la veía por ahí seguro que se enfadaría. Pero estaba tan nerviosa por todo que era incapaz de pensar con claridad. Mayu la miró apenada. – Bueno, vamos a la entrada, que seguro que Chie está esperando.
     Pero Chie aún no había llegado. Estaban las dos en silencio esperando a que llegara. Arisu no tenía ganas de hablar, y por primera vez Mayu se había quedado sin saber qué decir. Una vez apareció Chie, se dirigieron hacia una cafetería que le habían recomendado a Mayu. A penas se habían alejado del instituto que Mio apareció corriendo tras ella rogando que pararan. Se veía que no estaba acostumbrada a aquellos sprints.
     A pesar del inicio precipitado de todo aquello, la tarde pasó muy divertida. Arisu recibió un mensaje de Manabe preguntándole si todo estaba bien. "Todo bien :) Gracias por todo!" respondió ella. Ahora estaba calmada y feliz por tener unas amigas que se preocupaban tanto por ella, y se puso algo sentimental con todo el asunto.
     El quinto día de la semana empezó lleno de positivismo. A la hora de la comida Mayu se disculpó. Parecía nerviosa, y finalmente les dijo que comería en la cafetería con Hayame. Estaban Mio y Arisu solas sentadas en su rincón secreto, en silencio. Ambas se miraron y empezaron a reír. Se morían de ganas por saber cómo le estaría yendo a Mayu, y pensaron que no habría nada de malo que pasarse por la cafetería a echar un vistazo. Recogieron sus fiambreras rápido y fueron las dos, con una risa nerviosa, corriendo hacia la cafetería. A Mio le entraron dudas sobre si estaba bien o no aquello, pero casi a la vez asomaron su cabeza por la puerta.
     –Qué...
     Mayu les estaba presentando Sakura y el resto de chicas a Ryoji, el hermano de Mio. De nuevo, todo el mundo de Arisu se empezó a romper. Se estaba ahogando, necesitaba salir. Mio la vio y salió tras ella. No sabía qué decirle, también a ella le había sorprendido aquello. Arisu sentía ganas de llorar, pero no quería hacerlo delante de nadie, no quería de nuevo sentirse débil ni ser el centro de atención. Empezó a correr, buscando al único amigo que jamás la traicionaría, dejando atrás a Mio.
     Estaba llorando junto a su piano. De pronto Chie abrió la puerta, diciendo que Mio la había mandado a buscarla, y había tenido la intuición de que estaría allí.
     –No es lo que parece, ¿sabes? – realmente la presencia de Chie allí lograba calmarla. Era como la voz sensata dentro de su cabeza. – Mio ha hablado con su hermano, y se ve que Mayu le ha dicho que esas chicas eran las que habían estado atormentando a su hermana, y que ahora iban a por ti. Ha sido él quien ha accedido, y las ha puesto en su sitio.
     Ahora se sentía idiota en vez de traicionada, y toda la culpa por haber dudado de Mayu le reconcomía por dentro. Seguía sin querer salir de allí, se sentía estúpida.
     –¿Y Mayu?
     –Con ella no ha hablado. Ha salido Ryoji a hablar con Mio porque ella le ha llamado, así que supongo que Mayu no sabe que sabemos esto. Aunque supongo que supondrá que tarde o temprano te enterarás.
     A pesar de que le hubiera gustado quedarse allí el resto del día, Chie la obligó a salir. La acompañó hasta su clase para asegurarse de que llegara en condiciones. Mio estaba ya en la puerta para cuidar de ella y explicarle otra vez que no era lo que ellas pensaban. Entonces Mayu apareció por detrás.
     –¿Qué tal la comida? – preguntó Mio puesto que se había formado un silencio incómodo, por lo menos para ella.
     –Estaban todos los del club de arco, así que no se puede considerar una cita ni nada por el estilo, ¿eh? – rodó los ojos y rió despreocupada.

Estás en una encrucijada de sentimientos y no sabes qué hacer. Has dudado de Mayu cuando ella se ha expuesto para protegerte de esas chicas... Sin embargo, ella no ha dicho nada al respecto, y está delante de ti sonriendo despreocupada. ¿Qué haces?
  • Rompo a llorar otra vez por ser tan idiota... Esto es demasiado para mi mente.
  • Le digo que sé lo que ha pasado a la hora de la comida, que no tiene por qué ocultarlo.
  • Le sigo el rollo con lo de Hayame. Si no lo quiere decir será por algo...

SÍ! LO SÉ! ESPERABAIS ALGO MÁS DIVERTIDO POR LLEVAR TANTO TIEMPO SIN LEER NADA! xDD Pero es que mientras estaba de exámenes se me ocurrió esto y me gustó. No sabía cuando meterlo, pero realmente me ha parecido bueno momento, así que....
Chie es como el papá (que no la madre xD) de Arisu, y Arisu es como uno de los gatitos que tanto le gustan dibujar a Shuka alrededor de Chie jaja Y hablando de esto...


Oh, qué buena soy enlazando cosas xDDD Aquí tenéis otro dibujillo de shuka ♥


© Hikari

Juego de Imaginación

Publicado por Hikari | Etiquetas: | Posted On miércoles, 26 de diciembre de 2012 at 18:23

Bueno! Ahora estoy ya no tiene día fijo jajaja Empieza el estudio.... y escribiré esto según el estrés que me gaste. Disfrutad cada capítulo como si fuera el último (que no lo será, no os preocupéis por eso! xD)
  • Habéis decidido que se vaya con Mayu a ver de entrenar a los del club de baloncesto.... Hmm cotilleo xD
En fin, antes de empezar quiero recordar QUE LOS PERSONAJES TIENEN SU HISTORIA, aunque sean secundarios xD Pero si no votáis por ellos no vais a conseguir saber nada de ellos xD Que me han preguntado "Y Uboshita por qué no está en la encuesta?". Pues porque no hay confis! La ayuda y tal porque es un encanto de chica, pero si nunca le preguntáis por la vida pues no os va a contar nada. Igual que Daiki! Que el cotilleo está bien, pero luego lo queremos todo y no se puede xD Hay que optimizar el tiempo jajaja
En fin, shuka, ya he informado xD

¡Ah! Y otra cosa.... Perdí la hoja donde apuntaba los días que llevaba el juego y todo eso. Vamos, que ahora estoy super perdida en el hilo temporal de la historia xD Que igual están de vacaciones y no me he enterado. Hay dos opciones!
  • O para la próxima entrada os esperáis a que yo revise todas las entradas del juego.
  • O alguien tiene la bondad de revisarlas y de hacerme un resumen (con dibujo a petición como recompensa jaja).

Podéis llamarme perra si queréis, pero es que hoy he empezado a estudiar y ya me he agobiado con el tocho de apuntes xD Y pensar en perder el tiempo haciendo el puto calendario pues me da más agobio xD

En fin, ahora sí, historia!

     Las clases acabaron. Ese día no tenía club, pero los de música sí, así que hasta que ellos no dejaran libre el aula no podrían ensayar. Miró a Mio a su lado, que estaba recogiendo. También tenía club. Se giró hacia atrás. Daiki ya no estaba, se había dado prisa en marchar... ¡Mayu! Ella no tenía nada que hacer, por lo menos no por obligación.
     –¡Mayu! – Arisu brincó hacia ella, con su mejor sonrisa – ¿Te quedas conmigo hasta que acaben los del club de música?
     –Si vas a la biblioteca no cuentes conmigo – se cruzó de brazos y arqueó una ceja. – Hoy tenía pensado ir a comprar, así que ofréceme un plan mejor.
     En frente de la puerta del gimnasio, Arisu se preguntaba cómo se había dejado arrastrar hasta allí. No quería mirar a la pista, seguro que estaba Manabe ahí y sentía vergüenza. No quería que pensara que venía a verle a él.
     –Es muy guapo tu chico eh... – aunque se negara mirar a la pista, Mayu se encargaría de sacarle los colores.
     –Quieres dejar de decir tonterías, por favor. Me arrastras a tu juego y luego me cuesta reaccionar ante ellos, ¿sabes? – Mayu rió ante la seriedad con la que Arisu se tomaba sus palabras – Y tú con Haya~
     No le dio tiempo a Arisu a acabar de pronunciar el nombre de Hayame. Mayu le tapó la boca de forma brusca. Estaba colorada. Arisu se resistía y, cuando pudo liberarse, se echó a reír. Las tornas habían cambiado.
     –Que bien os lo pasáis juntitas – Sakura apareció para arruinarles la paz. Las miraba con superioridad y eso fue un golpe para Mayu. – Ya veo que has encontrado a una amiguita con quien jugar.
     –He descubierto se es más feliz cuando no eres una estúpida repelente – Sakura se acercó a Mayu, dejando pocos centímetros entre ellas. La gente de alrededor empezaba a contemplar la escena, y se empezó a oír un murmullo.
     –Quizá es que se vive mejor cuando nadie te conoce, ¿no crees?
     –¡Déjala en paz! – Arisu intervino, sacando valentía de donde nunca hubo nada.
     –Tú cállate. No eres na... – cuando Sakura se giró hacia Arisu, la mano de Manabe interfería en su campo de visión.
     –¿Pero tú quién te crees que eres? – no le dio tiempo a Manabe a abrir la boca que Chie apareció corriendo y gritando. – ¡No vengas aquí a molestar! Y como le toques un pelo a Arisu te comes la pelota.
     –¡Yo no soy la mala aquí! – dio un paso atrás, sintiéndose acorralada – ¡Ella es la única traidora!
     Se marchó corriendo, dejando a Chie con el puño levantado. Mayu agradeció a Arisu que intercediera por ella. Ella sonrió y se disculpó con todos. Necesitaba salir de allí, había demasiadas miradas clavadas en ellos, así que se alejó hacia su rincón secreto de los mediodías. Mayu fue tras ella. Manabe también quería ir, pero Chie lo echó hacia atrás apelando a que eran cosas de chicas, y corrió después tras las otras dos.
     –¡Es que no puedo tener un día normal! – se quejó Arisu, intercalando respiraciones profundas con las palabras para lograr tranquilizarse. – ¿Es mucho pedir una vida tranquila?
     –¡Pero ignora a esa payasa! No dejes que te influencien sus estupideces – Jamás había visto a Chie de esa forma. No pudo evitar ver la imagen de su padre en ella.
     –Para ella debo ser la persona que le robó a su amiga...
     –¡No digas tonterías! – Ahora era Mayu la que hervía de rabia – Soy yo quien decidió alejarse de ella. Era simpática y tal... pero viste como se comportaba. Yo no quiero estar rodeada de gente así.
     Arisu lloraba, dejando salir los nervios de minutos atrás. Odiaba a esa chica, siempre la hacía sentir débil.

¡PREGUNTA!
Y ahora a ensayar oooootra vez. Estás agobiada por lo sucedido y encima tienes que ir a tocar el piano como si nada hubiera pasado. ¿Qué haces?
  • Me voy a ensayar. Es lo que toca. Ya el domingo se acabará todo, pero hasta entonces hay que trabajar!
  • ¡Paso del ensayo! Me voy con mis amigas a tomar algo! Necesito relajarme.
  • No puedo más hoy... Me vuelvo al dormitorio a descansar.
Y hala! Eso es todo por hoy........ QUE NOOOO! xD Shuka, desde su amor y su cariño ♥ ha estado dibujando a los personajes del Juego de Imaginación! Hasta donde yo he visto, 3 finiquitados jajaja Los iré subiendo con cada entrada del juego :D Aquí tenéis la primera!


© Hikari

Juego de Imaginación

Publicado por Hikari | Etiquetas: | Posted On lunes, 17 de diciembre de 2012 at 21:48

¿Qué ha pasado? ¿Quién ha sido? xD O sea... 7 personas han votado... SIETE!!! Que no es que me esté quejando! JUSTO AL CONTRARIO! Pero, ¿de dónde habéis salido, dulces criaturitas? xDD Sabía que la chicha tira, pero GUAU! jajajajaja En fin, que me alegro un montón, y que espero que sigáis por ahí, seáis quien seáis!

  • Vuestra respuesta.... Es que parece que lo hagáis aposta xDD En fin 5/7 quieren que le dé celos a Harada jajajaja ¿Os imagináis a Arisu en ese plan? ¿Really? xDD Que no es que no lo vaya a hacer, pero lo que tengo pensado seguro que no es ni la mitad que lo que habíais pensado vosotros, picarones xD

     De camino al aula de música pensaba en cómo podría averiguar qué pasaba por la mente de Harada. ¿Serían ciertas las especulaciones de Mayu? No quería entrar a trapo, pero esa chica era como una máquina de fabricar enredos, y siempre la liaba.
     – ¿Qué traes de merendar hoy? – preguntó curioso Harada mientras ojeaba dentro de la caja – Hm. Galletas...
     – Son un churro... Yo y la manga seguimos sin llevarnos bien, así que el dibujo de arriba me ha quedado fatal... – Harada parecía no estar escuchando, y cuando regresó de nuevo a la Tierra, la miró sosteniendo una galleta con los dientes y con los ojillos brillantes, como un perrito feliz de recibir su recompensa. Ella rió y se dirigió al piano. – ¿Ya no me escondes arañas en el piano?
     Mordió el pedazo de galleta, y aún tardó en contestar, mientras masticaba y tragaba. Sonrió y afirmó que había madurado. Arisu regresó de nuevo su vista al piano, levantó la tapa y acarició sus teclas a modo de saludo. ¿Qué opinaría el piano de ese chico? Él lo conocía mejor que ella seguro, lo había visto más veces... ¿Sería verdad que le gustaba como afirmaba Mayu?
     – ¿Tú que opinas? – pronunció en voz alta sin darse cuenta.
     – ¿De qué? – Harada no entendía aquella pregunta tan repentina. Arisu se puso tensa, apretando fuerte su mandíbula y cerrando sus ojos por aquel fallo que había tenido.
     – ¿No me estabas escuchando? – se giró haciéndose la ofendida. Harada tenía cara de desconcierto, y se disculpó por no haber oído nada. – Bah, da igual... Tampoco era importante...
     De nuevo vista al piano, Arisu mordió su labio inferior aguantando la risa y contenta por haber salido del paso victoriosa. De nuevo se sumergió en sus pensamientos. ¿Por qué tenía la necesidad de saber lo que pensaba él? Ya era curiosidad. Demostrarle a Mayu que se equivocaba. De repente, una idea se cruzó por su mente.
     – Oh... – dijo con el móvil en su mano – Mensaje de Manabe. – No leyó el "hoy estás preciosa" que éste le había mandado esa mañana, se limitó a sonreír como una tonta enamorada lo haría. No sabía si lo estaba haciendo bien, o se había pasado de melosidad. – ¡Ah! Perdona, ya voy – Se volvió hacia Harada disculpándose, intentando descifrar alguna reacción extraña, pero él la miraba con la misma cara de desconcierto que antes, preguntándose seguramente por qué hacía cosas tan extrañas. Hasta ella se lo preguntaba.
     Los ensayos eran ya para coger el hábito el uno del otro, porque realmente la canción les salía a la perfección. No había más que mejorar, sino que había que mantener esa compenetración que habían conseguido.
     – Por cierto. De cara al domingo – decía Harada mientras bajaban las escaleras hacia la salida – sería conveniente que tuviéramos el móvil del otro, por si pasara algo, ¿sabes?
     – Ah, pues sí – Arisu sacó el móvil del bolsillo e intercambiaron el número. – Mi madre se suele entretener bastante, por eso siempre le suelo avanzar la hora de quedada, previniendo. Si llegara tarde, sería culpa suya – rió.
Ya en el dormitorio, estaba enfrente de su escritorio, intentando hacer algo de provecho. Pero estaba tan agotada que su mente estaba ya durmiendo, cuando su cuerpo aún se mantenía en pie. Un chispazo la hizo despertar.
     – Un momento... – reflexionaba sobre lo sucedido aquella tarde. Lo comentaba con Chie, la cual estaba al día de todo lo que sucedía – Lo de que nos diéramos el móvil estaba claro que tenía que pasar para el domingo... ¿Pero justo hoy? ¿Tras lo de Manabe?
     – Yo creo que le das demasiadas vueltas a todo – rió Chie, divertida. – Mayu te está arrastrando a su juego de culebrones, que lo sepas.
     – Lo sé...
     Por fin jueves. La semana iba avanzando lenta. Nunca llegaba el domingo, y tenía la sensación de que lo único que había hecho había sido ensayar.


¡PREGUNTA!
Jueves por la tarde. El aula de música está reservada para los del club, por lo que no puedes ir directamente cuando se acaben las clases.

  • Puedo ir a la biblioteca.
  • Tal vez si se lo pido a Mayu se quede conmigo.
  • Tal vez si se lo pido a Daiki se quede conmigo.
  • Los de básquet tienen entreno...
  • Puedo ir a buscar a Harada y esperar con él a que llegue la hora.
Vale, hoy hay respuesta múltiple! ¿Por qué? Porque puedes ir a la biblio/entreno con Mayu/Daiki/Harada. O puedes sólo pasar el rato con uno o varios de ellos. Así que podéis hacer las combinaciones que más os gusten jajaja



© Hikari

PD: No me seáis puñeteros y votéis que se vaya con Harada a ver el entrenamiento de Manabe!!! Que os conozco, pícaros!! xD

Juego de Imaginación

Publicado por Hikari | Etiquetas: | Posted On domingo, 9 de diciembre de 2012 at 17:22

Me iba a poner a hacer unas cosillas para el grupo de scanlation.... pero me acabo de acordar que hoy es domingo y que toca juego.... y que Shuka está lo suficientemente cerca como para plantarse en mi casa y matarme si no lo hago xDDD De hecho, ahora los 3 que votáis podríais hacerlo...... así que prefiero seguir viva xD

  • Gana que lo comparte con Harada! No es que me lo haya sacado de la manga, porque votar en la encuesta sólo lo hizo Carlos xD Pero Shuka también me comentó en privado que quería Harada, así que Uboshita se tendrá que comer las uñas... una semana más xD Eso le pasa por cocinar bien xD

     Pensó la propuesta de Ebisawa durante unos segundos, pero pensó en que había quedado con Harada para ensayar y que la shortcake les iría bien para no tener el estómago vacío. Con el pastel en una caja, se dirigió a la biblioteca para buscar a Harada, que le dijo que le esperaría allí.
     –¡Iwakura! – alguien la llamó, justo antes de entrar en la biblioteca. Cuando se giró vio a Manabe vestido con la equipación de baloncesto. – Que bien que te encuentro. Quería pedirte disculpas. Sé que actué como un capullo, pero es como algo que se me ha adjudicado y me sale automático cuando tengo un colega delante – ni siquiera había dejado hablar a Arisu. Parecía que había pensado qué decir y soltó su texto cuando llegó el momento. – No quería ofenderte.
      Hubo un momento de silencio. Arisu no sabía qué contestar ya que había sido todo demasiado repentino, y Manabe esperaba una respuesta. "Eres un don Juan, qué se le va a hacer..." era lo que Arisu quería decir, pero no sabía si eso se lo tomaría bien.
     –Está bien, lo entiendo – dijo finalmente, dibujando una sonrisa. Era lo menos que podía hacer después de que había venido a disculparse. Sin embargo, él no parecía del todo complacido con esa respuesta.
     –Arisu – escuchó su nombre de nuevo. Harada estaba tras ella, en la puerta de la biblioteca. – ¿Estás ya lista?
     Su sonrisa era brillante, tanto que, desconcertada, Arisu no sabía como reaccionar. Se disculpó con Manabe, despidiéndose, y brincó tras Harada que se había adelantado.
     –¿Has traído la merienda? – seguía con esa sonrisa que la confundía. ¿Qué le pasaba? ¿Por qué de repente era tan amable? Las palabras de Mayu volaban una y otra vez hacia su cabeza, e intentaba apartarlas con sus burlas y miradas odiosas pasadas.
     –Sí, me ha quedado bastante bien y me entraba hambre con sólo verla. Supongo que sabrá bien también... – no las tenía todas consigo, pero seguía apelando a que el aspecto era bueno.
     –Seguro que sí.
     –Antes... ¿Me has llamado Arisu? – preguntó confusa. Se acababa de dar cuenta de eso, y le había llamado la atención.
     –¿Cuándo? – parecía no saber de qué le hablaba. Quizá lo fingía...– Te lo habrás imaginado –dijo con una ligera carcajada.
     Tras un ensayo perfecto, y una pequeña porción de tarta, ambos recogieron para marcharse. Ya no sonreía tanto como antes, pero se le seguía viendo feliz, así que Arisu le preguntó que si le había pasado algo bueno. Ante la negativa de él, supuso que no querría hablar del tema, lo cual hizo regresar de nuevo las palabras de Mayu.
     –Maldita Mayu... – murmuró mientras bajaban las escaleras. Él sintió curiosidad por lo que balbuceaba con tanta rabia. – Nada, tonterías.
     Una vez ya en el dormitorio, se tiró a la cama, agotada, y odiando a Mayu todo lo que el corazón le permitía. ¿Por qué había tenido que decirle algo como que le gustaba? ¿Y por qué Harada estaba tan raro últimamente? No es que lo prefiriera siendo un borde, pero esa actitud realmente la desconcertaba. ¡Y la había llamado Arisu, seguro!
     Toda la noche con la cabeza llena de pájaros, hizo que por la mañana se levantara muy cansada. Se hizo una coleta alta después de intentar domar, fallidamente, su melena, y salió hacia la calle para coger el autobús. Medio dormida, arrastraba los pies por el pasillo del instituto. De repente, la vibración del móvil en su bolsillo la devolvió al mundo de los vivos. "Hoy estás guapísima" decía el mensaje de Manabe. "Y el otro..." Arisu suspiró desesperada, sin saber qué le pasaba últimamente a los hombres de su alrededor. ¿Estaría cambiando la luna? Frenó en seco, llegando a la conclusión que si le había enviado ese mensaje era porque andaba por allí. Miró hacia el frente, y después hacia atrás, y allí estaba. Se volvió de nuevo hacia delante y siguió caminando, mientras le escribía "Tonto" en respuesta a su comentario.
     –¡Te odio! – le gritó a Mayu en cuanto la vio.
     A la hora del almuerzo explicó por qué la odiaba exactamente. Las dos reían, y Daiki, que ese día comía con ellas, también. Hacía burla de nuevo con "Arisu rompecorazones", y junto con Mio practicaban el baile de la alegría, que había adquirido algunos movimientos nuevos.
     –¿Y el de básquet sigue con su rollo? – preguntó Mayu curiosa. Arisu le buscó el mensaje que le había mandado por la mañana y se lo enseñó. Mayu se encargó de hacer rotar el móvil por todos los allí presentes, que la miraron con ojillos brillantes.
     –Es una pelea de gallos – dijo Daiki, cruzado de brazos, asintiendo con la cabeza. – Se han picado.
     –No es la primera vez que os juntáis los tres de casualidad, ¿no? – Mio se unía a las especulaciones de Daiki.
     –Lo próximo será mearte encima para marcar territorio. – reía.
     –Eres tan desagradable, Mayu...
     Durante la tarde, e incluso ya en el club, Arisu se preguntaba hasta qué punto tenían razón sus amigos.


¡PREGUNTA!
No es que te desagrade sentirte querida, pero la situación es tan nueva que se te escapa de las manos y no sabes cómo actuar. Y además a todo el mundo le encanta comentar, siendo tú luego la que se come la cabeza.... ¿Cómo podrías demostrar que se equivocan?

  • ¿Hay que demostrar algo? Harada sólo está siendo simpático para que no me eche atrás con el recital... Y para Manabe soy sólo un capricho.
  • Quizá podría probar de darle celos a Harada con Manabe... Si de verdad se molesta es porque hay algo... ¿no?
  • Tengo que hablar con Manabe... Necesito saber si soy otra más para su lista, o de verdad significo algo.
Como sé que os gusta la chicha.... pues hala!! Ahí tenéis xDD




© Hikari

Juego de imaginación

Publicado por Hikari | Etiquetas: | Posted On martes, 27 de noviembre de 2012 at 19:17

Que fuerte.... que lo escribí y no se publicó.... Photobucket

...
....

¿No ha colado? VALE, SÍ, SE ME OLVIDÓ! xDD Estaba muy ocupada... haciendo... pulseras =.=' Y se me fue de la cabeza.... PERO BUENO! Estoy hoy! jajajaja Además, tal y como están las cosas va de dos semanas en dos semanas... pues... eso.... que por dos días.... T^T
¡EN FIN! Que como sois tan adorables ninguno se ha puesto de acuerdo con nadie y me habéis dejado a mí el marrón de escoger! Pues ahora no os digo con quién se va! Os quedáis ahí con la duda!

     – Mamá – dijo Arisu al oír como su madre descolgaba el teléfono. – Ya tengo las entradas para el recital.
     – ¡Ay, qué bien! ¡He visto un vestido precioso que podrías llevar!
     – No hace falta... – suspiró. Siempre le gustaba comprarle algún vestido para sus recitales, aún teniendo ya un armario lleno de ellos – Cualquiera de los que tengo va bien.
     – ¡No seas tonta! ¡Ya verás que guapa estarás! También he visto unos zapatos....
     Tras unos minutos discutiendo con su madre sobre lo qué llevar al recital, se dio finalmente por vencida cediendo a sus caprichos.
     – ¿Crees... que papá podrá venir? – tenía las entradas entre sus manos – Es que me han dado dos...
     – ¿Desde América? – hubo un corto silencio – Sabes que siempre tiene mucho trabajo, y ahora desde tan lejos... No sé, llámalo. Quizá ahora está más dispuesto que antes a dejar el trabajo.
     – Mamá...
     Más entrada la noche, llamó a su padre. Esperaba encontrarle despierto. Después de llamar una segunda vez, consiguió contactar con él, pero por desgracia, le era incapaz conseguir un vuelo en tan poco tiempo y tampoco tenía a nadie quien hiciera su trabajo. Alguna reunión o alguna programación de algún concierto, a saber.
     – ¡Pero dile a tu madre que lo grabe y me lo mande!
     Estaba con la cabeza apoyada sobre su mano derecha, mirando al vacío. Chie llamó su atención para hacerle un par de preguntas. Arisu aprovechó para preguntarle si el domingo siguiente tenía planes. Al parecer había quedado con el novio, así que no le comentó nada del recital.
     Martes al mediodía, Arisu comía con Mayu y Mio.
     – ¿Alguna tiene planes el domingo?
     – ¿Por? – preguntó Mayu curiosa.
     Les explicó que ese domingo era el recital en el que tocaría con el chico que conoció en el aula de música. Que tenía dos entradas, y que una era para su madre.
     – ¿Y si pides otra? – era una propuesta bastante lógica, puesto que a las dos amigas les gustaría ir a verla.
     – Es que me sabe mal... – no quería pedirle ese favor. Ya le había conseguido dos entradas sin ni siquiera pedírselas.
     – Pues a él no le ha sabido mal pedirte ayuda y exigirte ensayar...
     – Da igual, que vaya Mayu – Mio le cedió el sitio a Mayu, para no poner en un compromiso a Arisu, que en todo momento se mostraba dubitativa.
     – ¿Cómo que "que vaya Mayu"? ¡Si hombre! Lo echamos a suertes.
     Entre las dos se lo jugaron a la mejor de tres al piedra, papel o tijeras. Las tres las ganó Mayu. Mio sonrió triste y ya decidieron que iría ella.
     Cuando regresaban a clase, casi a la altura de su aula, Mayu las cogió a ambas de las manos y las arrastró a buscar a Harada. 1-C era su clase, per aún no estaba allí. Se las encontró en la puerta a las tres.
     – ¿Qué pasa? – los amigos empezaban a hacer burla de que un grupo de chicas se acercaran a él reclamantes.
     – ¿Tú podrías conseguir otra entrada? – sólo hablaba Mayu, frente a él, de brazos cruzados. – Es que a las dos nos gustaría ir.
     Harada miró a Arisu, que estaba un paso más atrás mirando a Mayu bastante asombrada. Notó que él la miraba, y ésta le ofreció una media sonrisa, desviando después la mirada sintiéndose avergonzada por la actitud tan brava de Mayu.
     – Claro, no hay problema – sonrió despreocupado. Las tres chicas se quedaron bastante sorprendidas ante esa reacción. No parecía el mismo chico del que Arisu les había hablado. – Mi hermano no puede venir al final, así que te la puedo dar. ¿Hoy tienes club? – A pesar de estar allí las tres chicas, parecía sólo dirigirse a Arisu.
     – Ah, sí... Intentaré salir antes.
     – No te preocupes, hoy hay club de música, así que no hace falta que vayas con prisas. Te esperaré en la biblioteca. – se despidió llevándose a la sien y entró en el aula, dejando a las tres chicas atónitas.
     – Le gustas – le susurró Mayu risueña al oído.
     – No seas idiota – intentó no exaltarse con aquel comentario para no llamar la atención, pero no pudo evitar sonrojarse.
     En el club hicieron una shortcake. Le resultaba algo difícil, pero conforme avanzaba en su tarea se movía con más soltura y todo parecía más sencillo. Uboshita la felicitó por el buen resultado, incluso Ebisawa le propuso llevarse la tarta para venderla.

¡PREGUNTA!
Por fin has conseguido hacer algo lo suficientemente bueno como para que Ebisawa quiera venderlo. Pero después has quedado con Harada para ensayar, y quizá sería buena idea llevar algo para merendar...
  • ¡Para una vez que hago algo que valga la pena, se la doy a Ebisawa y a ver cuánto gana! :D
  • Prefiero compartirla con Harada... Pareció gustarle el pastel de la otra vez a pesar de la horrible pinta... y ni siquiera le dejé probarla en condiciones...
  • Uboshita siempre se queda sin lo que hace... Hacerlo todo bien tiene sus pegas, supongo. Quizá pueda compartirlo con ella :)
Y ya está! jajaja Quizá hoy no es una maravilla escrita, pero me cuesta mucho centrarme últimamente jaja


© Hikari

Juego de Imaginación (mañana)

Publicado por Hikari | Etiquetas: | Posted On domingo, 25 de noviembre de 2012 at 17:06

Lo siento, pero es que estoy hoy con un poco de dolor de cabeza y he estado esperando a ver si se me pasaba pero no hay manera =.= Será de no dormir, o del cambio del tiempo, o de la guerra de las elecciones xD Vete tú a saber jajaja El caso es que soy incapaz de escribir nada, ni siquiera de concentrarme en pensar algo coherente xD Así que prefiero dejarlo para mañana ;)

 Hikari

Juego de Imaginación

Publicado por Hikari | Etiquetas: | Posted On domingo, 11 de noviembre de 2012 at 17:07

Bieeeeeeen hoy toca juego! Buah, si no es por esto haría ya mil que no escribo nada... Pero ayer solté toda la porquería que necesitaba liberar y creo que ya estoy más inspirada para hacer algo que merezca la pena.... Gracias Carlos :)
En fin, los resultados de la votación son:

  • Arisu le hablará de su música e instrumentos, y de sus gustos en general. Y si se da la ocasión saldrá alguna anécdota divertida, que es lo que deduzco que son las "Otras cosas" de la votación jaja

Y como dice Shuka, vamos a ver si nace el social link! jajajaja No lo había pensado hasta que lo leí en tu comentario jajaja Hoy será largo, para compensar las dos semanas jaja


     – Lo que tú quieras – dijo Manabe, dejando un amplio abanico de cosas que contar. Arisu hubiera preferido algo más concreto, porque no sabía qué era exactamente lo que él querría saber de ella.
     – Pues... – rió algo nerviosa, buscando un tema – Estoy en el club de cocina del instituto... pero... pero eso ya lo sabes – de nuevo rió, buscando apoyo en los laterales de la mesa, como si pudiera haber algo escrito que le diera alguna pista –. ¡Piano! – exclamó de repente, provocando cierta extrañeza en Manabe, que sonrió desorientado. – Me gusta mucho tocar el piano, lo hago desde muy pequeñita... Por eso miraba un teclado en la tienda, eso podría tenerlo en la habitación.
     – En el aula de música también hay un piano – dijo él, viendo la nostalgia con la que hablaba del instrumento.
     – Ya... lo sé – rió recordando sus intrusiones a escondidas en el aula, y suspiró finalmente pensando en el resultado de las dos primeras veces, discutiendo con Harada.– Pero así podría tocarlo cuando yo quisiera, ¿sabes? Se me da bastante mejor que la guitarra...
     – ¿También tocas la guitarra? – parecía sorprendido.
     – Lo intento – parecía que no hacía más que reír nerviosa, pero esta vez Manabe la acompañó – ¿Tú tocas? Antes has ido a mirar las que había allí colgadas.
     – Que va... Me molan, el diseño y el sonido... Pero me veo incapaz de tocar ningún instrumento. Yo me quedé en la flauta y de ahí no paso – por primera vez pudo ver la sonrisa sincera y espontánea de Arisu, y eso le hizo sentir a él algo cohibido.
     – ¿Y qué guitarrista te gusta? – preguntó curiosa – ¿Jimi Hendrix?
     – Hombre.... – separó las palmas de sus manos hacia los lados, constatando la evidencia con tan solo ese gesto – Ese hombre era grande. Con la canción esta de...
     No recordaba el nombre, estaba segura de eso, pero intentó interpretar la melodía, a la vez que deslizaba la mano izquierda por el mástil de una guitarra imaginaria, y los dedos de su mano derecha se movían jugando con las cuerdas de esa misma guitarra. Arisu reía, mientras afirmaba conocer la canción.
     – No pareces el tipo de chica que escucha música de ese estilo. – comentó una vez finalizado el sólo de guitarra.
     – Me gusta la música en todos sus estilos, siempre que esté bien hecha – siempre se lo habían dicho, que sus gustos musicales eran muy dispares y no encajaban siempre con la imagen que daba. Manabe asentía, dándole la razón.
     – ¿Y por qué el piano?
     – Ah, bueno... – mucha gente se lo había preguntado, amigos y familiares, y siempre le había dado vergüenza decir el motivo – Porque siempre me ha gustado como suena.
     Manabe sonrió, sin sospechar que ese no era el verdadero motivo. Cuando era pequeña, su padre le hablaba de los diferentes instrumentos que podía tocar, y le dijo que el piano era compañero de todos y amigo de nadie, porque no podías decir que era tuyo más que aquel que tenías en casa, y siempre tocabas el que hubiera en cualquier lugar, esperando triste a que alguien quisiera hacerlo sonar.
     – ¡Pues yo haré que todos esos pianos sean mis amigos! – exclamó la pequeña Arisu con fuerza, poniéndose de pie en el sofá.
     – Para eso tendrás que presentarte al piano primero – reía él viéndola tan convencida. – Así es como su sonido brillará más, demostrando lo feliz que es al tener una amiga tan buena como tú.
     Arisu sonreía nostálgica, y Manabe, frente a ella, sin entender por qué lo hacía, estaba absorbido por ella.
     – Y gustándote tanto la música, ¿qué haces en el club de cocina?
     – Ebisawa parecía no tener mucha idea de cocina a pesar de llevar el club, y me parecía divertido – rió, sabiendo que era un motivo muy poco motivante. – Además, ya era hora de aprender a hacer algo... ¿Y tú? ¿Por qué baloncesto?
     – Antes era más bajito y mis primos se reían de mí cuando jugaba... Y me prometí a mi mismo que llegaría a ser lo suficientemente bueno para darles una paliza – se veía que le habían herido el orgullo de niño, y que aún luchaba por ello, y eso se reflejó en una pequeña risilla en Arisu. – ¡No te rías! Ahora que he pegado el estirón soy invencible, ¡y tendré mi revancha!
     Sabía que no debía reírse, porque parecía ir muy en serio con aquello, pero le parecía tan tierno, tan infantil, que no había forma de contener esa sonrisa divertida que se escapaba por todas partes. Y la mirada frustrada de Manabe no hacía más que provocarle más risa, que con todas sus fuerzas intentaba controlar. Hasta que, al fin rendido, le permitió que riera.
     Había sido una tarde amena. Por fin había conseguido abrirse un poco y se había olvidado de la tensión del principio. Pensaba en todo ello mientras caminaban en silencio.
     – ¡Eh, Yoshi! – alguien llamó a Manabe. Parecía ser un amigo, tal vez alguien del instituto, sentía que ya lo había visto antes. Ellos hablaban animadamente, mientras Arisu esperaba, algo apartada, a que la conversación terminara – ¡Ah, novia nueva, eh! – exclamó cuando se percató de la presencia de Arisu, que no pudo hacer más que sonrojarse. – Te las llevas tú todas, deja algo para los demás.
     – ¡Porque yo lo valgo, chaval! – los dos empezaron a reír, y poco después terminaron la conversación.
     Manabe empezó a caminar, esperando que Arisu le siguiera, pero no fue así. Se volvió hacia ella, que la miraba con unos ojos apagados. Se acercó, sin decir nada.
     – Yo no soy una de tus novias.
     – Ya... lo sé – se dio cuenta de que había estado bromeando sobre eso en su presencia, y suponía que por eso se veía molesta.
     – Bien.
     Y ahí terminó la conversación de aquella tarde. La acompañó hasta el dormitorio, y allí se despidieron. Siempre pasaba igual con él, conseguía hacerla sentir especial, hasta que aparecía su séquito de novias que la devolvían a su lugar. "Chie tiene razón" rió algo triste.
     De nuevo lunes, otra semana comenzaba. Aquella estaría además bastante completa, porque debía ensayar para el recital del domingo.
     – Pareces cansada – le comentó Mio a la hora de la comida. – ¿Has dormido bien?
     – No mucho... – tenía la mirada fija en el vació, siéndole imposible apartarla hasta que Mayu chasqueó sus dedos frente a su nariz.
     De vuelta a clase, Arisu miró su móvil, para ver si tenía algún mensaje de Manabe. No había nada nuevo en su bandeja de entrada, lo que reafirmaba su teoría de que sólo era una chica más para su lista.
     – ¿Qué tal tu cita ayer? – le preguntó Harada divertido, ya en el aula de música.
     – Que no era una cita... – dijo Arisu frustrada, intentando hacerle ver que no era nada de eso. – Sólo que le debía esa vuelta... – realmente todo empezó así, sintiendo que le debía algo por haber faltado al entrenamiento. – Y tú que tienes siempre tanta prisa por empezar el ensayo... ¿Ahora vas de paparazzi?
     Harada arqueó una ceja. No estaba acostumbrado ver a Arisu tan hostil, o por lo menos no sin ser un manojo de nervios.
     – Así que no fue bien, ¿eh? – rió entonces al ver por fin el rostro enrabietado de Arisu. Ella, molesta, se sentó mirando al piano, dándole la espalda. – Está bien, está bien...
     Al contrario de lo que había pasado la vez anterior, la armonía entre los dos instrumentos se había distanciado. Algo estaba mal, y Harada creía saber el qué.
     – ¿Podrías concentrarte un poco más en la música?
     No entendía por qué le había molestado tanto lo sucedido el día anterior, pero desde entonces estaba tensa. Quizá empezaba a gustarle un poco Manabe, o quizá era rabia porque se había abierto con él y no había conseguido más que sentirse un trasto. Suspiró agotada, cuando de pronto sintió el peso de una mano sobre su cabeza.
     – ¿Estás bien? – Harada estaba encurvado, buscando su mirada. Cuando estas dos se encontraron, el corazón de Arisu empezó a latir tan rápido y tan fuerte, por tenerlo tan cerca, que del miedo que tuvo de que pudiera llegar a oírlo, apartó su cara con la mano, alejándolo todo lo posible.
     – ¡No hace falta que te acerques tanto para preguntar! – alzó la voz sin quererlo.
     – ¿Te he puesto nerviosa? – a Harada le había hecho gracia aquella reacción. Por suerte, no le había empujado la cara muy fuerte.
     – ¡De los nervios, es lo que me pones! – y, a pesar de que siempre conseguía sacarla de quicio, aquel día aquella situación le hizo reír. No eran carcajadas, tampoco era divertida, pero aquella risa la ayudó a liberar parte de la tensión que tenía acumulada. – Anda, sigamos practicando.
     Y, milagrosamente, la música empezaba a oírse mejor.
     – Toma – Harada, una vez ya hubieron recogido, le entregó dos entradas para el recital del domingo –, para tus padres.
     – Ah... Gracias – Arisu miraba las entradas algo triste –, pero mi padre está en Estados Unidos y no podrá venir...
     – Pues se la das a quien tú quieras – dijo sonriente, mientras se colgaba la funda del violín al hombro.
     Arisu asintió y le dio las gracias de nuevo. De camino al dormitorio, pensaba en quién podría acompañarla.

¡PREGUNTA!
Que tu madre irá a verte es algo que tienes más que claro, pero ahora tienes una entrada que no sabes qué hacer con ella... Hay bastante gente a la que podrías llevar, pero sólo puedes escoger a una.
  • Quizá si llamo a mi padre podría venir el fin de semana...
  • Mayu
  • Chie
  • Mio
  • Uboshita
  • Daiki
  • Manabe
  • Se la devuelvo a Harada, por si él quiere traer a alguien más.

Como dijo Carlos, Arisu está rodeada de hombres jajajaja En fin, la opción de hacer una batalla a muerte entre todos ellos no la he incluido, porque sé que saldría ganadora y me comería yo el marrón xDD



© Hikari

Juego de Imaginación

Publicado por Hikari | Etiquetas: | Posted On domingo, 28 de octubre de 2012 at 16:36

Bueno, hoy por fin juego! Mira, porque recuerdo lo que salió, pero no sé por qué se han borrado los resultados de la encuesta xD Suerte de los comentarios también jajaja

  • Pues.... xD Tal y como dijo Carlos, y que Shuka montó la película.... Quedará con Manabe y se encontrarán con Harada xD Como la liáis! 

     Estaba aburrida, mirando al vacío con su mano soportando el peso de su cabeza. Chie había salido y no tenía con quien hablar, así que cogió el móvil pensando en llamar a alguien. Cuando lo tuvo entre sus manos recordó que Manabe llevaba dos días enviándole mensajes cada día, pero ese domingo no había recibido nada. Posiblemente se había olvidado, o quizá ni siquiera estaba pendiente del móvil al ser día festivo, pero Arisu no pudo evitar pensar que quizá estaba molesto por no haber ido al entrenamiento como él le había pedido.
     – "Hola" –escribía en un mensaje de texto en el móvil para Manabe– "T apetece dar 1 vuelta?"
     Conforme lo escribía se iba arrepintiendo de ello, y decidió no mandarlo. Tampoco sabría de qué hablar con él, y si lo hacía sólo para quitarse culpa de encima, no estaría bien. Pero en el momento de eliminar el mensaje le dio a enviar sin querer.
     – ¡Nooo! –exclamó nerviosa– Jo...
     Estaba lamentándose por ser tan torpe, cuando el móvil empezó a vibrar. Fueron sólo unos segundos, por lo que debía ser la respuesta a su mensaje. "Q sorpresa! :O Claro q mapetece :) Kedamos en 1h en la puerta d tu dormitorio?". Arisu no sabía qué hacer. Siendo ella quien lo había propuesto, no le quedó más remedio que mandarle un "OK" y empezar a arreglarse. Vestía una camiseta negra de manga corta con escote en U y la silueta de una mariposa blanca pintada, unos pitillos tejanos claros y sus cuñas de dos centímetros.
     Llevaba tres interminables minutos esperando en la puerta, sintiéndose nerviosa y sin saber cómo había llegado a aquella situación, cuando apareció Manabe. Él llevaba una camisa azul abierta sobre una camiseta básica blanca, vaqueros y deportivas, y escuchaba música con sus cascos rojos. Nunca lo había visto vestido de calle, se veía aún más guapo.
     Uno parado frente al otro, parecía que ninguno de los dos sabía qué decir. Fue Manabe quien rompió el silencio.
     – No esperaba que me invitaras a salir –se le veía tan natural, tan tranquilo, que a Arisu le daba rabia sentirse así.
     – Siento no haber ido a verte entrenar –dijo algo avergonzada.
     – No tenías por qué hacerlo –rió él, echándose hacia delante para ver mejor la cabeza gacha de Arisu. Al ver que no había respuesta siguió hablando.– ¿Te apetece dar una vuelta por el centro?
     Arisu asintió, y se dirigieron juntos a la parada del bus. Durante el trayecto, Manabe iba hablando, y Arisu sonreía o reía según la conversación lo requería, pero no hacía ni decía nada más. Intentaba comportarse con naturalidad, pero con cada cosa que decía se veía forzada, y no sabía cómo solucionarlo. Ya caminando, pasaron por al lado de una tienda de música, y sin poder evitarlo, Arisu se quedó mirando unos segundos el escaparate mientras Manabe seguía hablando.
     – ¿Quieres entrar? –preguntó él, percatándose del interés que mostraba.
     – Ah... –Arisu rió tímida– Si no te importa...
     Manabe alzó su mano en dirección a la tienda, para que entrara. Él la siguió después. Había sentido curiosidad en un teclado que estaba puesto en el escaparate. Obviamente no podría tener un piano en la habitación, pero quizá con el teclado no había problema, y de esa manera se evitaría entrar a escondidas en la sala de música.
     – ¿Les puedo ayudar? –vino el dependiente a ofrecer su consejo.
Mientras Arisu hablaba con él, Manabe se fue a mirar las guitarras eléctricas que estaban expuestas en la pared de la derecha del establecimiento.
     – ¿Iwakura? –sintió que la llamaban. Por encima del hombro del dependiente pudo ver a Harada.– ¿Qué haces por aquí?
     – Ah –el dependiente se disculpó y se dirigió hacia otro cliente.– Estaba pensando en comprarme un teclado.
     – Hay una tienda más barata cerca del instituto –le susurró vigilando que el dependiente estuviera lo suficientemente alejado para no oírlo.
     – ¿Ah, sí? –Arisu sintió curiosidad– ¿Y están bien los instrumentos?
     – Sí, son buenos –Harada se cruzó de brazos sonriente.– De hecho es la tienda de mi hermano mayor.
     – De ahí la publicidad, ¿no? –lo señaló risueña después de descubrir el truco detrás de todo. Él rió. Le resultaba extraño estar tan de buen rollo con él. Tal vez el último día en el ensayo vio que ella no era alguien de quien debería reírse, o tal vez sólo la trataba bien porque había accedido a ayudarle– Por cierto, ¿el recital era el domingo que viene, o al otro?
     – El que viene, ya... –parecía algo nervioso por el tema, aunque siempre parecía tenerlo todo bajo control. Le hacía gracia verlo así.– ¿Podrías reservarte las tardes libres que tengas para ensayar?
     Los dos hablaban sobre el tema, cuando Manabe se percató de que un chico desconocido para él hablaba con Arisu. Por algún motivo sentía algo de rabia. Se acercó a ellos para saber de qué hablaban.
     – Pues entonces quedamos así –dijo para terminar la conversación Harada. Entonces vio a Yoshi que se acercaba por detrás a Arisu y lo miraba desconfiado. Ella lo miró para ver quien era, y al verlo sonrió tímida– Siento haber interrumpido la cita–rió.
     – ¿Eh? –Arisu no pudo evitar sonrojarse– No, si esto no...
Pero Harada se despidió con la mano y se marchó, sin escuchar lo que Arisu intentaba explicarle.
     –¿Quién era? –preguntó Manabe curioso.
     Arisu le explicó que era un compañero del instituto que había conocido en el aula de música, y que iba a colaborar con él en un recital tocando el piano. Todo mientras caminaban sin rumbo hacia otro destino. Por fin sentados en una cafetería, la misma donde fueron la vez anterior, parecía que ninguno de los dos tenía ganas para iniciar una conversación.
     – Cuéntame algo sobre ti –le pidió él, rompiendo el hielo como solía hacer estando con ella.– Realmente te conozco muy poco. Y tampoco te abres mucho –rió.
     – Ah –sonrió tímida.– No sé. ¿Qué quieres que te cuente?
     – Lo que tú quieras.


Ha llegado el momento de abrirse. Manabe quiere saber cosas sobre ti, pero qué es lo que le quieres contar sobre ti exactamente?

  • Sobre mis padres
  • Sobre los instrumentos que toco
  • Sobre la gente del instituto
  • Sobre los problemas que he tenido en el instituto
  • Sobre mis fobias
  • Sobre mis gustos 
  • Sobre otra cosa que escribiréis en un comentario xD
y nada, ya está xD Esta vez es multirespuesta, pero os agradecería que no las seleccionarais todas para no saturar al pobre muchacho xDDD


© Hikari